Reputación adquirida y notoriedad buscada

             Hasta no hace mucho tiempo asociamos la fama y reputación a personalidades extraordinarias o a los héroes protagonistas de gestas memorables, de modo que la admiración venía a convertirles en referentes de la sociedad y modelos de conducta. Seres carismáticos que, en virtud de sus dones y capacidades, destacan y son más visibles. Unos individuos que conforman la buena reputación, como sinónimo de prestigio, notoriedad y buen nombre, y que no representa otra cosa que un reconocimiento social de los méritos que se tiene. En el polo opuesto estarían los que gocen de mala reputación, en este caso como equivalente a deshonra o descrédito.

   La reputación es producto de una construcción social

      Mas ocurre que, en los tiempos que corren, y aprovechando unos medios tan comunicativos como son las redes sociales, con o sin la ayuda de profesionales de la comunicación (community manager), se gestionan y controlan los perfiles de las personas que quieren adquirir fama o notoriedad, cualquiera que sea su condición o posición social, económica o política, sin más méritos que su imagen y la multitud de lugares, actividades y relaciones que tienen o que quieren vender que se hacen. Lo que en el argot se llama un postureo permanente, que hace perder ese pudor que pudiera tenerse de antaño como un sentimiento celoso de la privacidad, quitando la vergüenza para adquirir una especie de frenesí por aparecer públicamente a costa de lo que sea. El objetivo es que sea visto su físico para ser reconocido por donde puedan moverse.

Hoy es un valor dominante el hecho de ser visto o de ser tema de conversación

   tecnologia01

         Este fenómeno me lleva a reparar en la tipología de personas que podemos advertir bajo el paraguas de la fama:

  1. Un grupo representado por personas que ocupan una posición privilegiada por los cargos o responsabilidades relevantes que tienen. Por sí mismo irradian fama y sus comportamientos y decisiones influyen –o pueden hacerlo- de forma casi decisiva en la vida de la comunidad. Es el poder que aglutinan el que les confiere una fama que, en muchos casos, no desearían que fuera tan transparente a los demás. A lo mejor, incluso, gustan ser reconocidos como nombre de marca y no por su físico.
  2. Otro grupo lo constituyen las personas que destacan en campos concretos que les hace populares. El ejemplo más claro lo advertimos en esos afamados deportistas profesionales que, en particular en la actividad deportiva del fútbol, aunque extrapolable a otros ámbitos como el arte, la ciencia o el espectáculo, les atribuye un protagonismo mediático tan creciente como puedan ser sus hazañas y objetivos conseguidos, siendo modelos de referencia para una gran parte de la sociedad. El admirado Umberto Eco se refiere a este grupo para conformarlo como personas con poder institucional nulo, y por tanto no llamadas a responder de su conducta ante la comunidad, si bien su postura se propone como modelo influyendo en el comportamiento.
  3. En fin, las personas que no gozan de la notoriedad anterior pueden ser igualmente famosas por la presencia más o menos continuada en los medios de comunicación, sin que necesariamente esté asociada a lo intelectual o al mérito contraído por su actividad. De esta forma, cualquier individuo puede adquirir fama sin haber hecho nada extraordinario, simplemente por tener la habilidad de llegar a los demás a través de los sofisticados y múltiples medios que hoy existen.

fama

          La televisión es, por excelencia, el medio más favorable para generar estos personajes, como una especie de fábrica que crea famosos, a veces tan contradictorio como por hacerlo a personas de una dudosa reputación. Como el pudor ya se ha perdido, a veces los personajes más estrambóticos llegan a sorprendernos, y comprobamos como el corrupto o sinvergüenza de turno muestra con esplendor su fisonomía cuando advierte que es grabado o fotografiado para salir en los medios de comunicación cuando circula por la calle o entra en las dependencias judiciales, como momentos de gloria de una apasionante fama adquirida y que, llegado al caso, no importa acompañarla de un improperio para dejar claro eso de “aquí estoy yo”.

           En estos casos, el medio de comunicación se superpone a cualquier otra circunstancia, y si el propósito es hacer famoso a alguien basta con proponerse una visualización y la venta del perfil que quiera divulgarse. No voy a concretar el tipo de programas que se dedican a ello y de personas que tienen más fama social que cualquier premio nobel, pues sería tanto como caer en la tentación de lo que constituye el propósito del medio. Sin duda es fácil reconocerlos mentalmente pues nos “acosan” permanentemente, aun cuando para muchos es una especie de fustigación consentida.

              Pero Internet permite hoy desarrollar una red de relaciones sociales con las personas que no se encuentran necesariamente en el tiempo y el espacio. Lo que pueda tener de positivo por esta posibilidad abierta de que todo el mundo pueda aflorar sus habilidades y distribuir toda una producción cultural aficionada, también lo tiene de negativo por el uso despiadado de quiénes utilizan este medio para mostrarnos su “bella imagen” y sus “heroicas conquistas y hazañas diarias”.

La reputación on line se produce gracia al avance de Internet y las redes sociales

            Los políticos de cualquier grado en su escalafón partidista son especialmente hábiles para ello. Y si el “selfie” delataría que el personaje en cuestión muestra su fisonomía para general reconocimiento, lo más sorprendente es que siempre aparecen retratados por terceros que, se advierte a las claras, son personas cercanas. Entiendo que los responsables de comunicación de los partidos políticos convengan que sus “líderes” sean fotografiados en los recorridos cotidianos, por aquello de que a todo el mundo puede interesar por donde se mueven y qué hacen estos cabezas del partido. Menos comprensión me produce que la hazaña de cada día esté envuelta de una foto del perfil del politiquillo de turno. Parece una consigna que sea así pero resultaría más interesante la noticia que tenga que darse y no el look que se lleve, clara muestra de lo pretendido.

             Ocurre que el postureo político resulta hoy absolutamente necesario para alcanzar las metas propuestas. Los asesores preparan concienzudamente el escenario y nos enseñan visualmente lo que quieren hacernos ver: el pantalón vaquero utilizado para acercarse a la juventud, la corbata en actos sociales de relevancia, la camisa cuando se quiere lucir una imagen de persona de la calle aun cuando estemos en recepciones de importancia, … En imágenes con movimiento se divisa siempre personas puestas en escena alrededor del protagonista y que desvían la atención para que quede patente esa persona mayor que besuquea al político, el joven que asiente afirmativamente con el movimiento de cabeza a cualquier declaración que haga esa misma persona, y todo un arsenal de preparativos para que el objetivo sea cubierto. Para quien lo vea pueda creérselo.

37715-78617-54264257

            Y es que, en definitiva, mantenerse en un discreto plano y dedicar esfuerzos al trabajo sin una visualización de cómo y por donde nos movemos, sin sentirse protagonista de conversaciones de terceros, parece que produciría una especie de desazón a quien quiere ser algo más que un firme servidor de la ciudadanía y de la sociedad. En esta carrera de obstáculos todos corren por igual, unos con mejores segmentos publicitarios que otros pero a la postre todos con la imagen por delante.

          Pero cuidado con el uso que se haga de las redes sociales pues, mientras una buena reputación lleva años adquirirla tras el incansable trabajo que haga reconocerla, un error en la medida, una desafortunada declaración, o una imagen plasmada en lugar no apropiado puede derivar en rumores y malas prácticas de quienes quieran hundir el prestigio del que lo pudiera tener adquirido para llevar a un efecto contrario al deseado.

 

3 comentarios en “Reputación adquirida y notoriedad buscada

  1. Buena entrada, también me gusta mucho el dibujo.
    Ya ves hoy en día uno de los mejores trabajos, mejor pagados es servir para poner a los demás en el punto de mira, muchas veces sin importar si se merecen ser mundialmente, en muchos casos, conocido.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s