Las emociones nos envuelven

          En la reciente apertura de curso académico universitario que asistí tuve ocasión de escuchar la lección magistral que daba el profesor don Vicente Mellado Jiménez, a la sazón Catedrático de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Extremadura, que departía sobre “Las emociones en la formación del profesorado”. Me convencía plenamente cuando se refería a las emociones como una forma de regular la vida, acudiendo a investigaciones en neurociencia que indican que las emociones “encienden” las conexiones para que el cerebro alcance el máximo de sus funciones cognitivas y mentales, así como para potenciar la creatividad y el aprendizaje. De ahí a la importancia de despertar el interés por las emociones en la educación.

          La introducción me ha servido para reflexionar sobre eso que se llaman emociones, y no quiero hacerlo con la sapiencia de quien estando inmerso en la doctrina científica y educativa adecuada pueda esgrimir argumentos y datos constatados como para simplemente dar por hecho que estamos ante un campo apropiado para el estudio y la investigación. Mi reflexión está en lo cotidiano de lo que vivo y percibo, por lo que lo simplista no deja de interesarme para conocer las razones que nos mueven para actuar y sentir de una u otra manera.

         Parto pues de esa especie de nebulosa en la que se desenvuelve el ser humano y que, en un momento, te hace sentir miedo por una amenaza o peligro que deduces cercana; asumes el sobresalto de algo que te asombra; tienes un disgusto por lo que haya podido ocurrirte o a alguien cercano a ti; te enrabieta, enoja o irritan actuaciones que observas en los demás y que no compartes en absoluto; fluye en ti la alegría por ver lo que te parece sumamente agradable; te sientes seguro por el entorno en el que te encuentras; tienes sentimientos de apego a otras personas y que podemos decir atienden en general a lo que concebimos como amor; asumes la tristeza, pena o soledad cuando experimentas esas “bajonas” que acaecen en lo cotidiano por lo que pueda estar sucediendo. Y, en definitiva, todo un conjunto de sensaciones que dicen llamarse emociones, y que no son más que señales percibidas y que, curiosamente, son universales por acaecer en todo ser humano con mayor o menor intensidad, o en situaciones más o menos diferenciadas pues cada uno tiene los sentimientos que florecen del interior que atesoran.

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        Sensaciones, emociones que se exteriorizan con ciertos signos o señales, como son expresiones faciales o gestos determinados, temblores, nerviosismo, sudoración, aumento del ritmo cardiaco, y otros aspectos similares que no resultan indiferentes al lector pues, como digo, siento y veo que ocurre por igual, con mayor o menor intensidad, en los demás. Unos lo controlan mejor y otros peor, pero es claro que el actor, cada vez que sale escena, experimenta la sensación de nerviosismo e inquietud, por mucho que parezca que afecta solo a algunos. No somos máquinas, se dice, y así es, como seres humanos tenemos estos sentimientos. Cada uno lo experimenta de una forma particular y que tendrá mucho que ver con experiencias tenidas anteriormente, el carácter y dominio que pueda tenerse para responder ante la situación concreta de que se trate.

         Por ello mismo, nuestra mente tiene archivado ese/esos maestro/a o profesor/a que te transmitían emociones o energías positivas, con lo cual recibías la inyección de moral suficiente como para tener un aprendizaje apropiado por la sabiduría de quien supo indicarte el camino; y el que te hizo “odiar” una determinada materia educativa por la actitud negativa que te transmitía y que impedía asumir la enseñanza que intentaban “con sangre” transmitirte. No olvidamos, sin duda, a unos y otros actores que han protagonizado la película de nuestras vidas. La admiración a quienes tanto te dieron y el rechazo profundo a los que intentaron hundir el barco de tu vida.

        Dicho lo cual es evidente que el papel que cumplen las emociones en la vida cotidiana influye en la manera de aprender, establecer las metas personales, comunicarse con los demás, ordenar las prioridades y la percepción propia como individuos. Las emociones acercan la mente y el cuerpo, pues éste actuará como una respuesta a lo que aquélla experimente. Podremos entenderlo con esa descomposición interna que se produce cuando experimentamos el miedo, o la necesidad de llorar cuando la tristeza nos acecha, el huir ante un momento de pánico, y un sinfín de sensaciones sobradamente conocidas por la colectividad humana.

         Ocurre que, y así lo puedo advertir por igual, que las emociones se contagian, y de ahí que fluyan actos solidarios como la compasión, la lástima, la vergüenza ajena, la admiración, la envidia, el desprecio…Emociones que son sociales porque se sienten en función de lo que ocurre o transmite otra persona. Escuchando un concierto o acudiendo a un acto público se transmiten emociones colectivas, aun cuando no tengan que ser necesariamente iguales en todos los receptores o espectadores. Para mi oído puede resultar agradable lo que veo o escucho, y para otro ser totalmente diferente. Pero lo que sí es claro que situaciones como estas invitan a la cohesión social.

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        Un caso digno de resaltar se produce en el ámbito laboral. En el lugar donde se concentran las personas para desempeñar una tarea laboral. Lo normal es que el optimismo y la alegría sea la emoción que tenga quien obtiene un empleo, porque podrá sentirse satisfecho con la meta que alcanza. Pues bien, puede suceder que te encuentres con un entorno ya viciado por personas que constantemente transmiten emociones negativas. Sí, esos mensajes que enturbian el ambiente, por personas generalmente tóxicas de las que conviene huir. Pero no es infrecuente que quien entre en este círculo y pudiera dejarse llevar, recibirá como resultado que el ánimo personal decaiga, empiece a faltar la ilusión y el empeño que se tenía a la entrada, y no tardará mucho tiempo para que la emoción envuelva y se contagie para convertir al sujeto afectado en lo que querían quienes infundían el estado negativo. Utilizando un símil deportivo, si el vestuario está enturbiado, el nuevo integrante se verá afectado negativamente en su rendimiento personal.

          Ocurre, por el contrario, que en los grupos donde sus actores lo hacen en positivo, el ambiente se torna favorable al estado de ánimo. Una inyección de moral que empuja. En definitiva, conviene estar un tanto alerta de estas cuestiones para saber o intentar integrarse en entornos que saneen nuestra mente. Como cuando tenemos cerca a alguien que tiene la gripe, procura alejarte, porque seguro que te contagias. Hay que buscar la luz y no las sombras.

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        Aún así no podemos dejar de ser realistas. A veces es imposible alejarse de esas emociones negativas que acechan tu entorno. Para ello contamos con nuestras propias reacciones/emociones, porque el miedo a veces es necesario sentirlo para defenderse y propiciar nuestras propias reacciones. Las lágrimas a veces descargan el peso que nos inunda el interior. Y frente a los que solivianten nuestro estado de ánimo, con emociones negativas evitables, conviene medir el tiempo de exposición, limitado al mínimo imprescindible hasta emprender la huida. Sobre todo hay que alejarse de quienes pretendan manipularnos emocionalmente.

       Vivimos pues, permanentemente, imbuidos en las emociones. Es una emoción reactiva el ponerme a escribir sobre este tema, como será y tendrá una emoción receptiva la de quien esté dispuesto a la lectura de esta reflexión. En fin, unos y otros tendremos sensaciones y emociones iguales o diferentes a partir de interpretar lo escrito o leído. La vida del ser humano está siempre en funcionamiento…y sintiéndose. Sencillamente, es así de emocionante.

2 comentarios en “Las emociones nos envuelven

  1. Esther Vázquez

    Una muy buena entrada. Como dices, las emociones se contagian, nos invaden, y mueven nuestros actos. Por ello, lo mejor es rodearse de gente alegre y optimista, y alejarnos de los contrarios, sin dejar de ser nosotros mismos.
    Un saludo.

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