Hablemos del pavoneo y la humildad

          El mundo que nos ha tocado vivir es altanero en la forma de actuar de los humanos. Cada vez con mayor profusión el pavoneo, entendido como el ejercicio que se hace de la ostentación y presunción exagerada, se convierte en el arte que persiguen quienes no trazan más que surcos en el lienzo de una obra. Los ejemplos inundan el panorama que nos rodea, desde esos intrépidos personajes de cualquier gremio que encubren historiales académicos con falsedades y medias verdades, y que no dudan en aparecer en cualquier foro para dogmatizar la doctrina que preconizan, sabedores de la propia ignorancia que inunda su auditorio, hasta los más desvergonzados que aun con las alforjas totalmente vacías claman al cielo para que les envíe un rayo de iluminación que escenifique y resalte su paso. Todo es cuestión de no tener escrúpulos a la hora de mostrar el rostro pálido que se pueda tener.

      Para encontrarlos no hace falta expurgar mucho. Enseguida descubres a los personajes porque son ellos mismos los que se encargan de ser vistos y admirados. Viven presos de su único arma, porque de otro modo poco hay donde escarbar. De su interior no fluye el preciado petróleo, sino el humo que se disuelve a la menor ráfaga de viento que se produzca.

prepotencia

      Porque los valores que enaltecen al ser humano, cuando están fuertemente enraizados con el conocimiento, la cultura, la sabiduría adquirida, convierten a la persona en discreta, prudente, humilde. Miguel de Cervantes mantenía la opinión de que la modestia y la discreción mejora las demás virtudes y enriquece la personalidad. En su famosa novela El Coloquio de los Perros, escribe con finura característica lo siguiente:

“(…) la humildad es la base y fundamento de todas las virtudes, y que sin ella no hay ninguna que lo sea. Ella allana inconvenientes, vence dificultades y es un medio que a gloriosos fines conduce. De los enemigos hace amigos, templa la cólera de los airados y menoscaba la arrogancia de los soberbios; es madre de la modestia y hermana de la templanza. En fin, con ella no pueden atravesar triunfos que les sea de provecho los vicios, porque en su blandura y mansedumbre se embotan y despuntan las flechas de los pecados.

          No es nada desdeñable decir que la ostentación está reñida con la sabiduría. Porque quien más sabe, más cabal conocimiento tiene de lo que le falta por aprender. “Sólo sé que no sé nada” es frase erudita del filósofo Sócrates. He aquí la humildad que enaltece a quien la preconiza y se limita a la ayuda de quien necesita su intervención. El maestro, juez, líder, catedrático, profesor, entrenador, y cuantos pueden brindar sabiduría y ejemplo, serán dignos de seguir cuando su intervención deviene con la honestidad de su legado humano y no por la ofuscada imposición de quien no tiene otra manera de hacerlo.

            Muchos habrá que vengan a decir que la humildad puede ser una clara muestra de debilidad, y que mostrar cierta actitud impulsiva puede hacer que cabalgues por el camino de la vida con mayor seguridad y respeto ajeno. Sería tanto como decir que en el término medio puede estar la virtud. Pero el pavoneo muestra una elocuencia que se expansiona fácilmente, y lo que empieza por un mero escarceo se convierte en un insulto a la inteligencia ajena. En prepotencia supina.

mente

           La humildad mantiene su plano y nunca puede concebirse como sinónima de la ignorancia y la falta de personalidad. Cuantas veces encontramos a esos seres que nos ganan por la sencillez que muestran, acrecentada cuando advertimos su profuso conocimiento y sabiduría. Y qué pocas veces nos confundimos cuando se nos presenta el prepotente ante nuestros ojos, que nada más abrir la boca confirmamos en lo vacuo de su interior.

        Valga mi reflexión para desactivar a los que tratan de vender lo que no tienen, auspiciando siempre la llamada a la cordura de la sabiduría, patente en la humildad que se muestra transparente en los seres que deben servir de ejemplo para cuantos vienen o venimos detrás.

         La reflexión es innominada, sin aparente dirección, y cualquier coincidencia es mera suposición de quien lo haga. A lo mejor es cierta. Cada uno con su vista y experiencias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s