Canciones con historia

        Pocas son las personas que se muestran indiferentes ante la música, a veces tan importante como para que sirva de resorte en el ánimo que precisamos para seguir adelante. Una delicia que implica abstracción de lo que nos rodea y pueda distraernos y, por eso mismo, no es difícil que quien corre, hace deporte, o simplemente pasea, lo haga imbuido en la música que penetra en sus oídos con exclusividad.

        Nos gusta la música pero también tatarear las letras de esas canciones que las adornan, esas que, por lo general, pensamos que se refieren a hechos amorosos salidos de la fantasía de los compositores, o narrando cuestiones tan banales como para que no llegue a nuestro interior más que para hacernos soñar o recrear momentos puntuales de distracción.

          Pero una gran mayoría de esas canciones que repetimos encierran una historia que puede ser de felicidad y otras no tanto, inspiradas muchas de ellas en hechos reales que, a veces, no alcanzamos a descubrir si no se nos advierte de ello, momento a partir del cual oírlas nuevamente resulta ya diferente.

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        La vida muestra aspectos que inspiran a sus autores, como ese tema del grupo musical Maná que narra la historia de Rebeca Méndez, que falleciera a los 63 años en 2012 esperando el regreso de su amado que nunca llegó. Sus cenizas fueron lanzadas al agua en el muelle de San Blás.

        Bod Dylan también acostumbraba a tener un repertorio con el objetivo de hacer denuncias sociales. Valga como ejemplo su canción “The Lonesome Death of Hattie Carroll”, en la que se narra la cruel muerte de una camarera negra de 51 años y madre de 10 hijos. Su asesino fue un cliente blanco, de 24 años, rico y borracho. El hecho ocurría cuando éste le propinara un golpe en la cabeza con su bastón porque había tardado en traerle la bebida. Nadie ayudo a la camarera, que murió al día siguiente.

       Nacho Cano realizaba una de sus composiciones, tatareada hasta la saciedad por el grupo Mecano, de la canción dedicada a la perrita que fue lanzada al espacio por los soviéticos en 1957 a bordo del Sputnik 2. La heroicidad de este pobre animal quedó reflejada en el álbum “Descanso dominical”, de 1988.

        El jueves 11 de marzo de 2004, siete bombas hacen estallar dos trenes en la estación de Atocha de Madrid, con el resultado de 191 muertos, víctimas de la brutalidad terrorista. La canción “Jueves“, de La Oreja de Van Gogh, cuenta la historia de una tímida joven que no sabe cómo declararle su amor al joven que se sienta frente a ella y con el que viaja a diario en el tren. Cuando la timidez parece evaporarse, y se atreve a hablar con el amado, le confiesa éste que siempre viaja allí solo para verla. El tren va llegando a esa fatal estación en la fecha indicada.

        Como no, tenía que ser el ex Beatle, John Lennon, el que sacara el sencillo más vendido de su carrera como solista, para que la letra de su canción fuera imaginando un mundo de paz donde no existen fronteras ni divisiones de religión y nacionalidades, así como la posibilidad de alcanzar una humanidad libre de posesiones materiales. Claro está, “Imagine”.

        La acusada necesidad humana de apreciar la libertad de expresión, siempre frágil en sus contornos, llevaba en España a cantos como el de José Antonio Labordeta (“Canto a la libertad“), que representa un sueño de solidaridad, de humanidad, de justicia social, de esperanza, como un verdadero himno para el pueblo.

        Qué decir de esa transición de la dictadura a la democracia. Una España convulsa llevaba a plasmar en sencillas canciones una voluntad de un pueblo por avanzar, progresar, y sentirse libre. El grupo Jarcha, lanzaba al aire su “Libertad sin ira“, una canción utilizada como vehículo de publicidad para propiciar la apertura de Diario 16, y que supuso un canto a las libertades recobradas tras la muerte del dictador Francisco Franco, buscando un progreso alejado del revanchismo (sin ira).

        Canción que se confundía a veces con otra mostrada por el grupo de estudiantes Vino Tinto. El recuerdo me lleva a ese “Habla pueblo habla“, que se hizo sumamente popular en diciembre de 1976 cuando fuera empleada para apoyar la participación en el referéndum de la Ley para la Reforma Política. Mi siempre grato recuerdo a uno de los integrantes del grupo, el buen amigo Juan Manuel del Valle.

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        Luis Eduardo Aute sacaba a relucir otro acontecimiento terrorífico, el fusilamiento propiciado en 1975 por el ya decadente dictador español, con esa simbólica canción de “Al alba“, cuya primera versión la hiciera la cantante Rosa León.

       No puede hacerse abstracción de Juan Manuel Serrat, ejemplar representante de la lucha contra la censura y las libertades, y que inspiraba mucha de sus composiciones (como “Para la libertad“).

        Así podríamos llenar páginas enteras, hablando de Nacha Guevara, José Luis Perales, León Gieco, Andrés Calamaro, Juanes, Queen, Eddie Grant, Tracy Chapman, The Beatles, The Who, Cream, Jairo, Patricia Sosa, Raly Barrionuevo, Victor Heredia, Leonardo Favio, Julieta Venegas, Nana Mouskuri, George Michael, Elton John, Bob Marley, Jimi Hendriz, Neil Young, y tantos otros que hacían de su voz un cántico y llamada clamorosa a la libertad.

       Pero voy a detenerme en una canción que por muchas veces que la he escuchado y querido encontrar la realidad que tuviera de trasfondo, no podía ni imaginar que entrañara la situación real que acoge. libre6Ese divo que para mí fue Nino Bravo, cantaba una canción llamada “Libre“, con esa voz contundente que le caracterizaba. Trazaba la secuencia de una tragedia relacionada con el muro de Berlín, allá por el año 1962, cuando la demarcación territorial se cobrara una primera víctima y quizá la más notoria, la del joven obrero de la construcción alemán Peter Fechter, de 18 años.

         Un joven que quería ser libre. Tras serle denegada la solicitud que hacía para cruzar a Berlín oeste y visitar allí a su hermana Lisolette, planeó con su amigo Helmut Kulbeik la manera de llegar al destino pretendido. libre3El plan suponía esconderse en un taller de carpintería cercano al conocido como “muro de la vergüenza”. En el momento propicio saltarían desde una ventana para ir al llamado “corredor de la muerte” (un espacio entre el muro principal y un muro paralelo que recientemente se había empezado a construir), por cuyo lugar correrían hasta una pared cercana al checkpoint Charlie, en Berlín occidental.

      Pero su arriesgada aventura no se completaba como se deseaba. Mientras que su amigo conseguía el objetivo, Peter fue avistado y recibía el alto de los soldados soviéticos. La felicidad le embargaba tanto que hacía caso omiso escalando la pared final. Los disparos no tardaron en acertar y el muchacho caía de nuevo en el lado Este. Ahí permaneció gritando y desangrándose durante cerca de una hora, sin ningún tipo de ayuda por el miedo que podía suponer las posibles represalias. A pesar de las clamorosas llamadas de ciudadanos que instaban a que se prestara ayuda.

 

      Finalmente, llegó el permiso a la torre de control oriental y tres guardias se adentraron en la zona para levantar el cuerpo, ya prácticamente sin vida, y alzarlo en brazos por encima de la alambrada, de vuelta a la República Democrática Alemana, bajo una lluvia de gritos de los ciudadanos que habían presenciado el crimen: “¡Asesinos! ¡Asesinos!”.

          La fotografía de aquel cuerpo desangrado se convirtió en un icono de la resistencia civil contra el Muro e inspiró a artistas como Nino Bravo, que le dedicó su famosa canción “Libre”.

        Después de la reunificación alemana, se construyó un monumento a Peter, en su honor y el de las otras 270 personas que perdieron su vida tratando de buscar la libertad.

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        La historia queda narrada e inmortalizada en esta grandiosa canción que, si no lo sabías antes, seguro que cuando vuelvas a escucharla te producirá el necesario recuerdo. Algo más que unas bellas palabras:

Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar,
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo, su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal,
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Libre,
como el sol cuando amanece,
yo soy libre como el mar.
Libre,
como el ave que escapó de su prisión
y puede, al fin, volar

Libre,
como el viento que recoge mi lamento
y mi pesar,
camino sin cesar
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin, la libertad.

Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción,
marchaba tan feliz que no escuchó
la voz que le llamó,
y tendido en el suelo se quedó
sonriendo y sin hablar;
sobre su pecho flores carmesí,
brotaban sin cesar

 

 

3 comentarios en “Canciones con historia

  1. Esther Vázquez

    Un magnífico post, sin duda, no tenía ni idea de lo que había detrás de “Libre”; una canción que siempre me ha gustado; gracias por compartirlo.

    Aprovecho para comentarte que te he nominado para el Premio Blogger Recognition Award, creo que te lo mereces 😊. Puedes encontrar aquí el post: https://esthervazquez.wordpress.com/2018/08/01/blogger-recognition-award/

    Espero que te haga ilusión este reconocimiento a tu blog. Un abrazo.

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      1. Esther Vázquez

        Aquí sigo, aunque con poco tiempo, para variar jeje. Me alegra mucho que te haya encantado la nominación, tu blog y tu esfuerzo merecen la pena. Un abrazo.

        Me gusta

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