Un valor humano: la honestidad

         No es nada nuevo que por medio de los relatos que hago me introduzca en el apasionante mundo de los valores humanos, observando cómo seguimos las pautas que la vida exige y hasta qué punto estamos dispuestos a desprendernos de ellas para seguir, simplemente, lo que dicta nuestro instinto. Me apasiona el tema como para introducirme en la copiosa lectura que existe al respecto y en el ejemplo que dan quienes, al igual que yo, utilizan las redes sociales para escribir y volcar lo que se siente en cada instante. Con el peligro que supone quedar escrito un perfil delatador de cómo puedas ser y pensar, pero llego a unos momentos de la vida donde decir las cosas por su nombre y cómo se piensa es muy salubre.

         Escuchaba muy recientemente los buenos consejos que daba una gran profesional respecto a las relaciones entre personas, y dentro de esa amalgama de valores que deben potenciarse y seguirse se aludía a la honestidad. Tanto como para que meditara y escriba ahora de qué se habla cuando sale a la luz esta virtud que se pretende exigir de toda persona y que, por desgracia, no siempre la tenemos presente ni la llevamos por bandera.

honestidad3

         Por lo pronto importa muy mucho encontrar la raíz de la palabra. Honestidad deriva del adjetivo “honesto”, y encuentra su raíz en el sustantivo “honor”, que acompañado del sufijo –to equivale a el que lo tiene o práctica. Fijémonos por ello mismo que estamos ante la esencia de la persona, un derecho fundamental íntimo, garantizado por el artículo 18.1 de la Constitución Española junto a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

         La honestidad está muy vinculada a la sinceridad, a ser tan transparente como para que se vea lo congruente que se es con lo que se piensa, deshaciendo actitudes hipócritas que conduzcan a vivir en la mentira. Para no herir susceptibilidades. Por ello mismo, aunque la honestidad implica sinceridad, no son términos equivalentes en su contenido pragmático. Se puede ser sincero pero actuando sin honestidad, y en cambio no se puede ser honesto sin ser sincero. Se exige por ello que se actúe en la verdad, auténtico, pero con honradez y consideración debida. Esto es, la verdad pero con cierta dosis de sensibilidad y empatía. Supone por ello que actuando así, no solo estemos respetando a los demás sino también a nosotros mismos. Ensanchando la paz interior.

         Lo contrario, la deshonestidad, vivir en la mentira y de engaño a engaño, supone una práctica asociada con la hipocresía, con la falta de ética, la corrupción, con el desgaste que supone y que a la larga hace languidecer, porque se vive en lo artificial, en la vaguedad de lo irreal. Solo cuando se es una persona desaprensiva puede mantenerse viva la llama de la mentira.

honestidad1

        Podría pensarse que esto es mera utopía, porque ser honesto nos puede generar muchos problemas añadidos. Incluso el rechazo por quien no quiere oír esa verdad que duele. Muchos dirán que el mundo de hoy exige estrategia, y con ello la franqueza debería quedar un poco restringida para dar paso a lo que llamaríamos “mentirijillas convenientes”, por aquello de que engañando un poco todos podremos alcanzar la deseada felicidad; pero que, a la postre, nos hace ser falsos, hipócritas. Y quienes mantienen esta pauta de conducta son descubiertos tarde o temprano. No cabe la menor duda.

        El tema es de más calado que un simple pecado venial. Ser honesto es una forma de forjar una personalidad que transmita confianza a quienes conozcan esta actitud sincera. Y en ella se ven inmersas otras pautas de conducta. Porque la honestidad no choca con la educación y el respeto que merecen los demás y nosotros mismos. Si se actúa con honestidad pero sin estas pautas complementarias lo único que conseguiremos es transmitir daño moral, innecesario.

       No faltan las teorías mantenidas por los grandes pensadores. El gran Sócrates, como no, dedicó atención a su significado y a indagar sobre qué es en realidad esta cualidad. Kant trataría de compendiar una serie de principios éticos generales entre los que se encontraba la conducta honesta. honestidad4Acojo aquí también la referencia a los tres niveles de profundidad que, según el filósofo chino Confucio, se distinguen en la honestidad, a la que consideraba como uno de los valores y componentes más importantes de una personalidad saludable, si se entiende por esta la capacidad de obrar el bien en todas las distintas relaciones y actividades que las personas sostienen. Tres niveles que llamaría Li, Yi y Ren, para referirlos respectivamente al más superficial (que busca únicamente el propio beneficio), el intermedio (donde el actuante no busca su propio interés, sino el principio moral de justicia, siempre tratando de ser recíproco), y el más profundo (que requiere autocomprension previa para comprender a los demás, fundamentado por ello en la armonía con el prójimo, y que implica que un hombre debe tratar a quienes se encuentran en un nivel inferior de la escala social de la misma forma que le gustaría que los superiores lo traten a él).

        Un último apunte. Aunque la honestidad está inmersa en la persona, por constituir un privilegio y característica innata del género humano por su interacción social, y que le hace diferenciarse en mayor o menor medida de la conducta que se observa en los animales en general, siempre y en todo caso hay que seguir trabajando nuestro interior para que resulte más eficaz, aprendiendo y cundiendo con el ejemplo para que salga la esencia básica de una persona honrada, verdadera y justa. Porque cuanto más se ejercita, más se convierte en una disposición afincada. Y por ser un activo especialmente valedor en las relaciones humanas, conviene tomarla muy en serio.

 

Un comentario en “Un valor humano: la honestidad

  1. Pingback: Transitando por la vida: pájaras de verano – El Blog de Chano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s