Tocar fondo

Resulta admirable ver a esas personas que envueltas de una autoestima considerable caminan por la vida con el entusiasmo necesario para que la felicidad irradie en sus movimientos. Y no es porque hayan dejado esas cruces que cada ser viviente lleva a cuestas, porque la vida sonríe por etapas cuando no se ve cubierta por los nubarrones que acechan inesperadamente. Son así por la sencilla razón de que su positivismo aflora por doquier. Por su carácter. El caso es que este tipo de personas transmiten la vitamina necesaria para que los afortunados que se les acerquen salgan fortalecidos en su ánimo y actitud. Diferentes muy mucho de otros que, sin aparente justificación o con ella ínsita en lo recóndito de su ser, van incordiando hasta convertirse en personas tóxicas que contagian cuanto encuentren en su camino.

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El respeto como premisa

        En la sociedad que vivimos nos hemos acostumbrado a ver cómo el personal se mueve con una alegría inusitada para conseguir sus propósitos de la forma que sea, dicho en el claro y manifiesto uso y abuso que se hace del insulto y la descalificación gratuita de los demás, porque así se piensa que uno se deshace de sus propias ataduras y debilidades para dejar en otros la mancha que pudiera aportarle un beneficio, aunque como digo sea utilizando los medios más espurios que permita la cobarde actuación. Seguir leyendo “El respeto como premisa”