Esta España de los contrastes

No me prodigo en estos lares por referirme a situaciones que pudieran tener connotaciones resultantes de las decisiones adoptadas por los gobiernos políticos estatal o autonómicos de esta España tan singular y variopinta, por aquello de que, en este campo, cuando los vientos se mueven lo hacen con virulencia y pretender hacer valer la razón o tratar de opinar con libertad y el debido respeto es mera utopía que aconseja desistir de ello. Se corre el riesgo de verse encasillado en lo que quieran los demás. El silencio es lo que cada vez mueve con mayor intensidad a unos ciudadanos que asistimos al espectáculo de los que día a día nos engañan sin reparo alguno, sabedores ellos y nosotros también de que esto va de teatreras actuaciones y de no moverse para no quedar fuera de la foto o para no ser objeto del escarnio de los que nunca tendrán remordimiento de hacer valer su posición prevalente.

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La invasión turca

De un tiempo a esta parte aparecen en la televisión española, como caídas del cielo, un arsenal de series turcas que han desbancado a las que veníamos estando acostumbrados de antaño, para ofrecer una serie de culebrones que con pasiones arraigadas basadas en dramas, amoríos y tristezas familiares llevan a conmover a la ciudadanía, por si no tuviera ya poco con llorar las amargas situaciones que se viven en estos tiempos de dificultad extrema. El caso es que no hay domicilio familiar que no esté enfrascado en una u otra serie, para recibir esa música pasional que junto a llantos y tristezas extremas atenazan los corazones.

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El placer de la comida

Si hay una actividad relevante en la vida humana es la de comer, lo cual no quiere decir que todas las personas engullan los alimentos con apetencia pues también los hay que soportan un cierto suplicio por sus continuas aversiones a la comida. Para unos, los de buen comer, supone un gran placer que nos brinda la vida; y para otros es, simplemente, un medio necesario para poder vivir. Por lo demás, el comer está bastante arraigado en su contenido a las distintas costumbres de cada país o continente, con diferencias sustanciales pero que en nada se oponen al sentimiento universal de disfrutar comiendo como experiencia que alcanza a las personas cualquiera que sea su edad o género.

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Mi libro: Pasajes de la Vida

La presente entrada sirve como presentación de mi libro Pasajes de la Vida, disponible ya en edición Kindle en Amazon y próximamente en formato papel, cubriendo así un deseo que tenía desde hace tiempo y que ve la luz por el impulso que muchos de vosotros me habéis dado, siguiendo mis relatos en el blog, y que me han animado a hacer realidad este propósito.

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Feliz Navidad vs Felices Fiestas

En esta vida parece que las personas estamos decididas a enfrentarnos de la manera que sea. Mucha igualdad y deseos de bienaventuranza navideña o de jolgorio festivo, con la ternura del corazón abierto, pero a la postre la división y el enconamiento interno se mastica por doquier, porque siendo conscientes de lo que se cuece en este período, parece propicio para algunos eso de empeñarse en verlo desde ópticas bien diferenciadas y con afán de hacer prevalecer la posición que se tenga, a veces rayando lo irrisorio. Y digo yo, si esto se hiciera desde la óptica del respeto mutuo no habría más que hablar, pero no es así, los que siguen esta doctrina del enfrentamiento intentan por todos los medios salir victoriosos del pulso que se propicia para dominar el cotarro de la forma que sea.

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Brilla una nueva estrella

Qué tendrá el cielo que cada día acerca a más estrellas. Qué sabio es quien domina ese universo que acoge a tantas y tantas personas que te dejan de continuo en la más exasperante soledad. Hay que estar muy ávido para poder reaccionar ante tanto robo de amor y de complaciente felicidad porque los desgarros duelen cada vez con mayor intensidad. Será que el colectivo de cercanos convivientes se va viendo disminuido con un silencioso proceder que te llega a erizar el cabello. Más no pueden doler las bajas que se producen en un ejército que hasta hace bien poco resultaba poco menos que inimpugnable. Invencibles sí, eso creíamos, pero con los avisos de entrar en un pantanoso terreno donde cualquiera puede sucumbir a veces sin dar tiempo para reaccionar.

Este desaliento que muestro es ante el dolor de haber perdido a una de las personas que sin llegar a ser familia lo era de corazón. Arraigado a mis entrañas por el devenir de tantos y tantos años participando de una transparente amistad y camaradería. De esos seres que han venido al mundo a hacer cosas buenas, a ayudar al prójimo con tan solo la sonrisa y el humor, pero con la carga de profundidad de no decaer nunca y darte los necesarios empujones para seguir con las espaldas bien cubiertas. Reí y lloré a tu lado en muchas ocasiones, y comprendías mi dolor cuando las heridas supuraban. Grande por fuera pero también por dentro. Ahora me quedo huérfano de un puntal más. Pero no dejaré de mirar a las estrellas para entender que estás en el mejor de los sitios posibles. Seguro que desde ahí también puedes seguir dándome tus siempre acertados consejos, aunque los tenga que oír con el ligero susurro del aire que aterrice en este terrenal mundo que sigue su propia existencia. No dejaré de repasar todos los pasajes de la vida que pude compartir contigo. ¡Cuánto aprendí de ti!

Ángel de nombre pero también de carisma. Bueno de apellido como era su actitud.