Cuando el tiempo parece fenecer

Mucho se habla, y todos lo hacemos, de ese torbellino que supone el paso del tiempo. El que vuela de forma misericorde, despiadado, dejando atrás todo lo que pretendemos mantener, arrasando con el hoy y ahora ante sus prisas por llegar al mañana. Y nosotros, incrédulos, pretendemos hacernos amos del tiempo, del momento actual, porque pensamos que ese mañana despavorido no llegará a lanzarnos olas que puedan superar nuestros tobillos. Somos tan inconscientes pensando que el mundo es nuestro, que pretendemos sortear – o así lo creemos-, con el acierto cuasi torero, hasta la más tenebrosa de esas salpullidas mareas que se acercan para insultar nuestra incrédula pedantería altanera. Vamos sobrados, con las riendas sueltas, y así, sin darnos cuenta, el reloj sigue avanzando sin hacernos tan siquiera caso alguno.

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El tesoro de los balcones

          No se confundieron aquellos que pensaron mejorar la estética de las edificaciones con unos salientes a los que llamaron balcones, y que no solo cambiaron el aspecto ramplón que pudieran tener las casonas y caseríos sino que también propiciaron que se mejorara la calidad de vida de los vecinos, para salir y acercarse a las calles en unos espacios donde se podía establecer un pequeño jardín florido, servir de tendedero hasta que los municipios y comunidades empezaran a prohibir este uso hacia el exterior, acoplar algunos trastos que no caben en el interior, como bicicletas; o, simplemente, para salir a tomar el aire o el sol, y divisar el tránsito callejero. Seguir leyendo “El tesoro de los balcones”

Dobles caras

         En estos días que tanta pantalla televisiva vemos, nos encontramos con esos personajes que se comunican con múltiples incongruencias y, en especial, nos permite comprobar cómo algunos muestran caras diferentes según el momento y la circunstancia, y que lejos de serlo por el sentimiento propio que aflora en cada instante se detecta que es tan superficial como estudiada de propósito para conseguir el objetivo perseguido, propia de la hipocresía con la que muchos van por el teatro de la vida. Seguir leyendo “Dobles caras”

El peligro de las discriminaciones por razón de la edad

          La sociedad ha progresado tanto que, para algunos, parece conveniente poner en el punto de mira a las personas en función de su edad que ostenten, hasta el punto de que el fenómeno que ya se concibe como “edadismo”, se está convirtiendo en un peligroso proceso para justificar como necesaria la discriminación de personas o colectivos por motivos de edad, dicho sea en las connotaciones negativas que se vierten cuando se alcanza una mayoría que hace desdeñar a los que la traspasan. Seguir leyendo “El peligro de las discriminaciones por razón de la edad”

Día del Padre, sin resquemor

           Me van a perdonar los que repudien esta festividad al no creer en la existencia de padres por aquello de que pudiera maliciosamente pensarse en masculino, esos a los que en algunos momentos hay gente que quiere tirar a la basura y pisotearles por culpa de desaprensivos que más que atender al género lo hacen para hacer ver su casta, la que tienen los bellacos, dicho sea el término en la peor de las acepciones posibles. Seguir leyendo “Día del Padre, sin resquemor”

El azote del coronavirus

         No es nada atrevido decir que el ser humano está siempre expuesto a las múltiples vicisitudes que acaecen y que afectan a su misma existencia. Guerras y enfermedades se han ido sucediendo en el devenir de los tiempos, con mayor o menor virulencia como para lastrar la especie humana y restar efectivos a un mundo que, con la globalización actualmente existente, puede verse afectada de forma muy rápida con cualquier incidente que surja donde quiera que sea. Seguir leyendo “El azote del coronavirus”