El mundo de los incomprendidos

Si hay una faceta de las vivencias de una persona que denotan malestar es aquella de la incomprensión. Esa postura hostil externa que se burla de los sentimientos hasta el punto que hace decaer al incomprendido en lo más profundo del fango y que le impide salir a flote. Ves cómo queriendo recibir ayuda, no solo no se da sino que se humilla con la más absoluta descortesía humana que se produce cuando hay burla grotesca del estado.

Todos estamos necesitados de ayuda en muchos momentos de nuestra vida. No creo que de esto quepa la menor duda, salvo que el egocentrismo humano llegue al extremo de desafiar la más elemental regla de la convivencia social. La confianza se deposita en aquellos que merodean alrededor en la creencia que ahí estará la mano que se tenderá para abrazarte y salvarte de las embestidas que vaya dando la vida. Ocurre que, a veces, creyendo que las espaldas pueden estar cubiertas, compruebas que el aislamiento, la soledad, fluye en tu discurrir. No solo estará ausente ese aliento que se precisa sino que, posiblemente, se te dará el pisotón apropiado para que la agonía no perdure mucho tiempo.

Por qué profundizo ahora en este tema que parece un tanto espinoso. Sencillamente porque compruebo que hoy por hoy la vida va por el sendero de no querer padecer o verse involucrado en los problemas que pueda tener el ajeno. Mejor quitarse del medio que empezar a prestar ayuda porque así se vive más feliz, sin incordio. Y quien los tenga pues que se las entienda por sí mismo con el destino que le depare su infortunio. Para qué intentar comprender al que muestre poca sensación de cordura en sus actos, cuando es menester no inmiscuirse para así bordar el descanso propio, el que no produce quebraderos de cabeza.

Los incomprendidos no tienen escapatoria. Serán calificados de todo menos de cuerdos. Y así se seguirá avanzando en la vida profiriendo gritos que piden ayuda. Hasta que las fuerzas flaqueen y se encierren en el mundo del silencio. No estaría de más parar un poco el desenfreno de la carrera cotidiana y apartar el egoísmo para intentar asistir al que vaya por tu vereda pidiendo ayuda. Seguramente nos sentiríamos mucho mejor si desde la humildad nos esforzáramos para buscar la comprensión, el intentar entender la situación y estado que pueda tener el necesitado. Con un poco de asistencia, a buen seguro que nos iría mejor.

Benditas sean esas personas que no reparan en esfuerzos para brindar ayuda. Buscando entender, porque casi con toda seguridad siempre habrá razones que justifiquen los comportamientos. A los que vendrá muy bien recibir el empujón que puedan estar necesitando para encontrar sentido a la vida. Poco debo decir de quienes se amparan en el desprecio y buscan el alejamiento para no intentar siquiera dar el mínimo resquicio de aliento a quien lo busca por todos los medios a su alcance. Ya se califican por sí mismos. El caso es que, en el fluir del murmullo del gentío, aflora más desazón, más incomprensión de lo que pudiera pensarse, y en nuestras manos se encuentra, la mar de las veces, minimizar el impacto para que se levanten las cabezas mullidas en la oscuridad de los túneles.

Y hoy, ¿qué día celebramos?

Si algo caracteriza al humano es por la circunstancia de que no para de pensar, de innovar, de intentar buscar algo nuevo y, sobre todo, tratando de que la copa se alce para festejar algo, lo que sea, con tal de hacer más divertido los instantes. Y, a veces, los prestos a sacar punta a todo lo que se menee, intervienen para favorecer algún negocio a propósito de…

De esa copiosa y abundante fragancia de inventos humanos era una tradición consolidada la de la onomástica, con la festividad del santo que veneraba la iglesia católica, y que debido a la prolífera canonización de personas a lo largo de los siglos, ocurre que todos los días del año tienen uno o varios nombres a venerar. La costumbre arraigada hace años y que, afortunadamente ha quedado en desuso, era pillar el nombre del día para bendecir a una nueva criatura que viniera al mundo, por lo que el bombo giraba con la sorpresa que podía deparar al que sin ton ni son se veía consagrado de por vida con el premio que pudiera tocar. A mayor abundamiento, los padres católicos solían ir un poco más allá, y para no hacer perder las sanas costumbres, se bendecía en el registro civil con un nombre y, en el registro eclesiástico se apuntillaba con otro que colgaba del primero como premio para recordar a papá, mamá, el padrino o madrina, y el santo que nos acompañaría de por vida no sabemos si para ayudarte en el cabalgar cotidiano o para martirizarte como pudiera haber padecido el ínclito santo o beato.

Bueno pues como el mundo avanza, y deben seguirse pautas progresistas, de pronto empezamos a ver que “algunos días” del año, se publicitaban como consagrados a ciertas celebridades internacionales o mundiales y que, la mar de las veces, servían –y sirven- para reflexionar sobre determinados aspectos de la vida necesitados para refrescar la memoria (nada más hermoso de celebrar que el día internacional de la paz, por citar un ejemplo digno de resaltar).

Aquí es la Asamblea General de la ONU la encargada de proclamarlos, bien a propuesta de los países que la forman o de sus organismos oficiales como puede ser la UNESCO o la FAO. Una lista que se ha ido ampliando a lo largo de los años, y que obedecen a circunstancias un tanto diversas, bien por tratar de conmemorar un hecho histórico, para visibilizar la existencia de una enfermedad que padece la humanidad, en apoyo al mundo animal, y otros aspectos que surgen por iniciativa popular.

Es aquí, en esto último, donde ha proliferado el desmadre, porque somos tan variopintos los humanos que a buen seguro cada uno de nosotros tendría un motivo propio y de su entorno grupal para hacer viral alguna festividad, y cuanto más jolgorio tanto mejor. El caso es que no hay día en que no solo tengamos un reconocimiento internacional o mundial hacia algo, sino que se agolpan y en el mismo momento podemos estar celebrando cosas variopintas. Y si nos da por acompañarlos de lazos o colores pues podemos ir más señalados que los militares condecorados en los países más exóticos.

El caso es que, desde mi modesta opinión, el santoral es ya un despiporre, repleto de excentricidades que estará muy bien para sacar una sonrisa al día, pero pronto celebraremos el día de la caca, como algo consustancial al ser vivo, aunque no debemos sorprendernos porque ya hay un día mundial del retrete (19 de noviembre). En este caso, la ONU, con mucho rigor científico asegura que no es un tema para tomárselo como broma, por ser el retrete un salvavidas que evita la transmisión de enfermedades y facilita la salubridad de los espacios, y de ahí que se celebre para recordar y llamar la atención de cara a tomar medidas a favor de aquellas personas que no poseen un sistema adecuado de saneamiento residual y alcanzar el reto promovido en el Objetivo 6 de los que comprende el Desarrollo Sostenible: saneamiento para todos en 2030.

La búsqueda de información me hace ver que, según una fuente consultada, existen 566 días internacionales y mundiales, amén de que ya se queda corto el tramo y también se completa con 31 semanas internacionales y 82 años internacionales. Bueno, como puede advertirse, esto da para mucho.

A continuación hago un breve recuento de los que me han aparecido como señalados en el calendario:

Enero

27 de enero.- Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto

Febrero

4 de febrero.- Día Mundial contra el Cáncer

6 de febrero.- Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina

11 de febrero.- Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

13 de febrero.- Día Mundial de la Radio (UNESCO) y Radio de la ONU

20 de febrero.- Día Mundial de la Justicia Social

21 de febrero.- Día Internacional de la Lengua Materna

Marzo

1 de marzo.- Día contra la Discriminación

3 de marzo.- Día Mundial de la Vida Silvestre

8 de marzo.- Día Internacional de la Mujer

20 de marzo.- Día de la lengua francesa

20 de marzo.- Día Internacional de la Felicidad

21 de marzo.- Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

21 de marzo.- Día Mundial de la Poesía

21 de marzo.- Día Internacional del Nowruz

21 de marzo.- Día Mundial del Síndrome de Down

21 de marzo.- Día Internacional de los Bosques

22 de marzo.- Día Mundial del Agua

23 de marzo.- Día Meteorológico Mundial (OMM)

24 de marzo.- Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas

24 de marzo.- Día Mundial de la Tuberculosis (OMS)

25 de marzo.- Día internacional de Solidaridad con los miembros del personal detenidos o desaparecidos

25 de marzo.- Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos

27 de marzo.- Día Mundial del Teatro

Abril

2 de abril.- Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo

4 de abril.- Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas

6 de abril.- Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz

7 de abril.- Día Mundial de la Salud

7 de abril.- Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio cometido en Rwanda

12 de abril.- Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados

19 de abril.- Día de la lengua china

22 de abril.- Día Internacional de la Madre Tierra

23 de abril.- Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor

23 de abril.- Día de la lengua inglesa

25 de abril.- Día Mundial del Paludismo

26 de abril.- Día Mundial de la Propiedad Intelectual

28 de abril.- Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo

29 de abril.- Día de Conmemoración de todas las víctimas de la guerra química

29 de abril.- Día Internacional de la Danza

30 de abril.- Día Internacional del Jazz

Mayo

3 de mayo.- Día Mundial de la Libertad de Prensa

8-9 de mayo.- Celebración del sexagésimo aniversario del fin de la segunda guerra mundial

9-10 de mayo.- Día Mundial de las Aves Migratorias

9 al 20 de mayo.- Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU

15 de mayo.- Día Internacional de la Familia

17 de mayo.- Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información (UIT)

20 de mayo.- (Día del plenilunio del mes de mayo) Día de Vesak

21 de mayo.- Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo

22 de mayo.- Día Internacional de la Diversidad Biológica

23 de mayo.- Día Internacional para la Erradicación de la Fístula Obstétrica

29 de mayo.- Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas

31 de mayo.- Día Mundial Sin Tabaco

Junio

1 de junio. – Día Mundial de las Madres y los Padres [A/RES/66/292]

4 de junio. – Día internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión [A/RES/ES-7/8]

5 de junio.- Día Mundial del Medio Ambiente

6 de junio.- Día de la lengua rusa

8 de junio.- Día Mundial de los Océanos

12 de junio.- Día Mundial contra el Trabajo Infantil

13 de junio.- Día Internacional de Sensibilización sobre el Albinismo

14 de junio.- Día Mundial del Donante de Sangre

15 de junio.- Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez

16 de junio.- Día Internacional de la Solidaridad con el Pueblo en Lucha de Sudáfrica

17 de junio.- Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

19 de junio.- Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos

20 de junio.- Día Mundial de los Refugiados

21 de junio.- Día Internacional del Yoga

23 de junio.- Día de las Naciones Unidas para la Administración Pública

23 de junio.- Día Internacional de las Viudas

25 de junio.- Día de la Gente de Mar

26 de junio.- Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura

26 de junio.- Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas

Julio

2 de julio.- (primer sábado de julio) Día Internacional de las Cooperativas

11 de julio.- Día Mundial de la Población

15 de julio.- Día Mundial de las Habilidades de la Juventud

18 de julio.- Día Internacional de Nelson Mandela

28 de julio.- Día Mundial contra la Hepatitis

30 de julio.- Día Internacional de la Amistad

30 de julio.- Día Mundial contra la Trata

Agosto

9 de agosto.- Día Internacional de los Pueblos Indígenas

12 de agosto.- Día Internacional de la Juventud

19 de agosto.- Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

23 de agosto.- Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición

29 de agosto.- Día Internacional contra los Ensayos Nucleares

30 de agosto.- Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

Septiembre

5 de septiembre.- Día Internacional de la Beneficencia

8 de septiembre.- Día Internacional de la Alfabetización

10 de septiembre.- Día Mundial para la Prevención del Suicidio

12 de septiembre.- Día de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur

15 de septiembre.- Día Internacional de la Democracia

16 de septiembre.- Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono

21 de septiembre.- Día Internacional de la Paz

26 de septiembre.- Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares

27 de septiembre.- Día Mundial del Turismo

29 de septiembre.- (última semana de septiembre) Día Marítimo Mundial

Octubre

1 de octubre.- Día Internacional de las Personas de Edad

2 de octubre.- Día Internacional de la No Violencia

3 de octubre.- (primer lunes de octubre) Día Mundial del Hábitat

5 de octubre.- Día Mundial de los Docentes

9 de octubre.- Día Mundial del Correo

10 de octubre.- Día Mundial de la Salud Mental

11 de octubre.- Día Internacional de la Niña

11 de octubre.- Día de la Solidaridad con los Presos Políticos de Sudáfrica

12 de octubre.- Día del idioma español

13 de octubre.- Día Internacional para la Reducción de los Desastres

15 de octubre.- Día Internacional de las Mujeres Rurales

16 de octubre.- Día Mundial de la Alimentación

17 de octubre.- Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

20 de octubre.- Día Mundial de la Estadística

24 de octubre.- Día de las Naciones Unidas

24 de octubre.- Día Mundial de Información sobre el Desarrollo

27 de octubre.- Día Mundial del Patrimonio Audiovisual

31 de octubre.- Día Mundial de las Ciudades

Noviembre

2 de noviembre.- Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas

6 de noviembre.- Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados

10 de noviembre.- Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo

11 de noviembre.- Día Mundial de Concienciación sobre los Tsunamis

14 de noviembre.- Día Mundial de la Diabetes

16 de noviembre.- Día Internacional para la Tolerancia

17 de noviembre.- (tercer jueves de noviembre) Día Mundial de la Filosofía

19 de noviembre.- Día Mundial del Retrete

20 de noviembre.- (tercer domingo de noviembre) Día mundial en recuerdo de las víctimas de los accidentes de tráfico

20 de noviembre.- Día de la Industrialización de África

20 de noviembre.- Día Universal del Niño

21 de noviembre.- Día Mundial de la Televisión

25 de noviembre.- Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

29 de noviembre.- Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino

Diciembre

1 de diciembre.- Día Mundial de la lucha contra el SIDA

2 de diciembre.- Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud

3 de diciembre.- Día Internacional de las Personas con Discapacidad

5 de diciembre.- Día Internacional de los Voluntarios

5 de diciembre.- Día Mundial del Suelo

7 de diciembre.- Día de la Aviación Civil Internacional

9 de diciembre.- Día Internacional para la Conmemoración y Dignificación de las Víctimas del Crimen de Genocidio y para la Prevención de ese Crimen

9 de diciembre.- Día Internacional contra la Corrupción

10 de diciembre.- Día de los Derechos Humanos

11 de diciembre.- Día Internacional de las Montañas

18 de diciembre.- Día de la lengua árabe

18 de diciembre.- Día Internacional del Migrante

20 de diciembre.- Día Internacional de la Solidaridad Humana

No faltan proposiciones para el futuro y que hoy ya comienzan a celebrarse en algunos lugares del planeta. Tales como el “Día Mundial de Hablar como un pirata”, “Día mundial del calcetín perdido”, “Día Internacional de la lucha de Almohadas”, “Día Mundial de Saltar los Charcos”, “Día Mundial del Pene”, “Día de salir temprano de la oficina”, “Día Internacional de la diversión en el trabajo”, “Día Mundial de Saltarse la dieta”, y otras muchas iniciativas que, como pueden advertirse, tienen un único fundamento que se me puede antojar como apropiado para semejantes cuestiones: justificar jolgorios, sea como fuere. Por ahí caminamos en este mundo de Dios.

Bueno pues aquí queda dicho, que podamos celebrar cada uno lo que se nos antoje, porque todo tiene cabida en este desaguisado mundial. Felices días.

La desazón del adiós

Si hay una palabra que define un sentimiento con especial profusión es la del “adiós”, esa que se dice con intensidad cuando se deja atrás algo más que una mera despedida temporal. El “adiós”, dejando de lado esas otras connotaciones que aparecen recogidas en el diccionario de la Real Academia Española por su uso como interjección que enuncia una desilusión, un desencanto o una sorpresa, es una palabra de término, de finalización, de soslayo, de contumaz decisión y, en definitiva, de dolor, porque normalmente se pronuncia cuando despides a algo o alguien que no te gustaría hacer, o queriéndolo se enfatiza para arrancar de tu interior una profunda sensación de ahogo.

Es cierto que en no todas las ocasiones  reviste esta característica tan dramática, y el uso corriente de la palabra marca una mera cortesía que, a veces, para los que no les gusta ser tan drásticos, se cambia por un simple “hasta luego”, más apropiado para quedar patente que no se convierte en una separación definitiva, en ese concluyente “hasta siempre”.

Pero el adiós dicho desde la profundidad del sentimiento se produce cuando realmente hay ruptura. Y ese ahogo que produce se torna, para los que pudiéramos ser más sentimentales, en unas lágrimas que brotan para dejar patente la pureza de lo que acompaña a una mera palabrería. Hay tristeza de por medio y esa fuerza interior llega a superar nuestro estado de normalidad.

El adiós a las personas queridas es ciertamente la situación más delicada. La que profundiza en tus raíces para arrancarte el sentimiento doloroso, de tremenda tristeza. Nada calma esa sensación salvo que pudiera revestir una temporalidad que se sepa a ciencia cierta que no tiene carácter definitivo. Porque perder a un ser querido, cuando se produce sin retorno, es algo que marcará tu vida desde ese instante. Podrás remontar la situación, por lógica necesidad de que la vida siga por sus derroteros, pero siempre estará abierta la herida interna que te haga recordar el dolor que tienes tan presente.

No es cuestión de banalizar el término para vincularlo a un único sentimiento o acción humana. El adiós, como decíamos antes, tiene muchas aristas, tantas como representaciones se presentan en la vida. La despedida incluso no tiene que ser dicha hacia otros humanos, porque el sentimiento frágil de la tristeza puede aparecer cuando despides algo material apegado a ti. Decir adiós a una ciudad, unas vacaciones, un período de feliz estancia en un sitio querido, un vehículo o vivienda que nos haya acompañado durante buena parte de nuestras vidas, son meros ejemplos de situaciones donde la tristeza del adiós puede aparecer con especial sentimiento. La palabra incluso puede quedar exenta de una manifestación externa, y ser representada mentalmente, protegida en nuestro interior. La lágrima que lo abraza es la única que denota hacia fuera el sentimiento que se tiene, cuando no provista de un silencio que hace sospechar lo que ocurre en tu interior.

El adiós amoroso tiene también su enjundia. ¿Quién no ha vivido ese instante de un adiós a la persona que parecía se convertiría en tu sombra permanente? A veces tú, a veces yo, como dice la canción, el adiós se ha producido necesariamente, porque los caminos no seguían la misma dirección. Claro que una cosa es el adiós de un amor con poco recorrido, y otra el que lleva años de conjunción. Es aquí el momento donde la tristeza inunda tu pesar. Porque queriendo o pensando que has sembrado todo lo que había que sembrar, compruebas que has dejado flecos que llevan a este estado tan contradictorio con tu incrédula vivacidad. El adiós denota en este momento frustración, desilusión, una tristeza que hace especialmente doloroso el instante y todo lo que pueda rodear. Porque quienes más se han amado ahora quieren convertirse en simples desconocidos cuando no en firmes enemigos, luchando ferozmente por hacer prevalecer cada uno su ego, su estigma. Pero esa muestra externa no deja de ser otra cosa que el disfraz de la tristeza que embarga un adiós no buscado, no querido, pero que aparece sin solución de continuidad.

Sea como fuere, “adiós” es una palabra que no se incorpora a mis preferidas. Mentarla me produce sensaciones nada agradables. Aunque la vida te deparará momentos y situaciones en las que resultará necesaria que fluya por la boca, lo será por mera obligación y no porque haga que los labios agradezcan que se diga mediante una leve comisura de felicidad.

Cuando se reconoce a las personas con el apodo de “Señor”

Acabo de leer, con entusiasmo, Sidi, una novela que publicara en el año 2019 el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, que –como se ha dicho- se convierte en una historia de frontera, polvo, fatiga y sangre, teniendo como protagonista a Rodrígo Díaz de Vivar, el Cid. Una aclaración merece hacerse de partida, porque sidi es una palabra de origen árabe que significa “señor” y que se dio como tratamiento a los señores de ciertos Estados dependientes de un rey (como los régulos de las taifas en al-Ándalus),​ y también a los gobernadores de provincia de los almorávides y almohades. En este nivel, los mismísimos árabes engrosaron a Rodrigo Díaz de Vivar.

De esta forma, se evoca en esta novela las contiendas que se vivieron en el territorio donde moros y cristianos cabalgaban y mantenían continuas contiendas en su intento de expansionarse, y en el que proliferaban aventureros de uno u otro bando que, imbuidos en las circunstancias de cada uno, buscaban la fortuna. El protagonista de la historia es, como se decía antes, ese personaje legendario que fue El Cid. Con lectura fácil, te envuelve el autor en la descriptiva vivencia del Campeador, en ese primer año de exilio que pudo pasar en el peligro de la frontera de nuestro siglo XI, para hacernos imaginar cómo pudo forjarse ese ídolo de quienes le siguieron al destierro y la guerra, naciendo la leyenda que aquí ha quedado por los siglos de los siglos.

Mi entusiasmo se ha producido desde esa portada que plasma el retrato del emblemático Cid, en una nueva estampa nacida de esas manos prodigiosas de quien es conocido como pintor de batallas, Augusto Ferrer-Dalmau. Tampoco puedo dejar de lado mi mente, que retrocede en el tiempo para traerme a un primer plano a ese Charlton Heston que interpretara a nuestro protagonista de forma maravillosa, en ese film producido por Samuel Bronston y dirigido por Anthony Mann que queda en sitio privilegiado para regocijo de los anales de la filmoteca. Leyendo la novela, la cara del personaje la tenía puesta claramente en este magnífico actor.

Al hilo de esta interesante lectura han venido a mí pensamientos el modo en que se ha desenvuelto la vida para muchos personajes famosos por sus correrías, pero que no deja atrás la idea de tantos y tantos hombres y mujeres que estuvieron ahí con esas mismas vivencias, y aquellos otros que han surgido en la tradición española, siempre envuelta en forcejeos y luchas.

«En él se funden de un modo fascinante la aventura, la historia y la leyenda. Hay muchos Cid en la tradición española, y éste es el mío.»
Arturo Pérez-Reverte

Pero voy ahora a la moderna concepción de lo que es un líder y cómo se desenvuelve el liderazgo. El ejemplo no puede venir más al pelo porque Sidi era una manifestación palpable de que para conseguir ese reconocimiento no tenía que hacer otra cosa que mantenerse unido al grupo, hacer todo lo mismo que sus seguidores; cabalgando, luchando, comiendo, viviendo y dando los mismos pasos que todos ellos, circunstancias que le permitían ser reconocido como el líder al que se le pide consejo y se sigue con entusiasmo sin imposición. Quizá, por todo ello, podrá entenderse cómo pudo ser respetado por todos menos por el rey Alfonso VI que lo exilió, aun cuando ello no impidió que la lealtad estuviera también presente pues, por encima de todo, el Campeador no renunció nunca a su origen patriótico.

¿Encontramos hoy valerosos que puedan identificarse con este personaje? No voy a la guerrilla, sino a los valores de la persona. A su reconocimiento por los demás. Sidi es, sin duda, una palabra más que apropiada. Aconsejo su lectura.

La edad del pavo

De todos es conocida esa etapa de la vida en que los jóvenes muestran una actitud de despiste o de tontería supina que hace que te entren ganas de zarandear al contagiado por este virus propio del crecimiento, del paso de crío a adultos. Una etapa ciertamente compleja y complicada para unos padres que asisten al espectáculo tontuno del día a día, de quienes parecen buscar su independencia y se acercan más en la búsqueda de pertenencia a un grupo que creen que los entenderá mejor. Unos padres que deben recordar que también ellos pasaron por el trance. Cierto que el nivel de pesadez y trastadas tiene también sus escalas, y los hay que pasaron la etapa sin tan siquiera darse cuenta de ello, pero lo cierto es que ninguno nos hemos dado cuenta de lo que hacíamos porque, sencillamente, vivíamos en el mundo de yupi y todo era jolgorio y pomposa felicidad.

Lo de ser gamberretes también aparece vinculado a ese instante de confusión supina. Las trastadas se hacen sin intención de dañar pero a veces pueden resultar difíciles de entender, sobre todo cuando las vemos ahora que el sosiego de la edad nos ha puesto las banderillas oportunas para quedarnos aletargados en cualquier intento de sacar los pies del tiesto.

No voy a relatar mi experiencia propia, lo que pueda recordar de esos bellos e intrépidos instantes de gracia, inocencia y pesadez, sacando de quicio a mis familiares cercanos o profesores que para contenernos al grupo de tontainas se las veían y deseaban, sobre todo cuando se atrevían a llevar al grupo de excursión o salidas para visitas culturales. Pobre gente, que ahora recuerdo con la paciencia que les caracterizaba para sostener a tanto cafre, pero así es la vida y gracias a estos voluntariosos mentores puedes caminar atravesando el mundo de la fantasía. Hasta que las luces aparecen al final del túnel y ya no hay más tontería que la de dar el callo para introducirte en un mundo donde el que para es pisoteado por la multitud que te acecha.

Mi reflexión aquí y ahora es porque me hace reparar en la situación de cuantos memos aparecen alrededor, a los que envidio sanamente por la aureola que les envuelve y la inocencia que preside su rebeldía sin causa. A los que quisiera hacerles ver que divertirse y brincar no está reñido con la educación. Y que una cosa es la rebeldía juvenil, el querer ser un tanto pasota, y otra no respetar la más elemental norma de convivencia que exige respeto a los demás y al orden establecido. La locura de la edad no puede nunca llevar a la ceguera.

Ocurre que en los tiempos que corren se hace todavía más patente la necesidad de extremar el desenfreno juvenil. Convertir ese momento pasional en el abandono de las más mínimas y elementales medidas de seguridad puede conducir a perder el rumbo a la sociedad. Por muy complicado que pueda resultar, el diálogo se hace ahora más necesario que nunca, para que el raciocinio impere.

Claro que en este entramado puedes ver a padres que sufren más de lo previsto cuando la pavera hace que los hijos cometan actos un tanto desmedidos. Cuando los chavales parecen no entender nada de lo que se les dice y, en su trepidante mundo del descuido, hacen cosas que dañan al más pintado. Difícil sostener al bravío que tenemos cerca, y a veces ya no te quedan fórmulas ingeniosas para reconducir las situaciones.

Pensando en todo ello, y dejada muy atrás esa etapa, incluso viendo la más cercana de los hijos, ahora divisas los retoños de nietos que, con diferenciación de edad, vas viendo con mayor serenidad su evolución. Los críos que no hay quien los canse, pletóricos de fortaleza y entusiasmo, y los jóvenes que maduran con esos tropiezos del pavoneo propio de la edad. Con el dolor que a veces produce este descabellado proceder en chicos y chicas que tienen un gran corazón, y que solo la corta edad les convierte en algo irresistible a nuestro empeño porque todo transcurra como si de una vida monacal se tratara. Pero la paz conventual no se consigue con la ebullición de una edad que exige pasión y dinamismo, donde parece que todo ocurre a los demás y nada a ellos, presuntuosos de gozar de la fuerza que ya va faltando a los que los vemos protegidos ya en la barrera.

Para esta juventud que vive con lozanía y avidez, para esos padres y familiares que deben echar cuanto tienen para ayudar y que se siga por un camino recto, y para esos profesores que se atreven a meterse por medio de la multitud de locuelos temporales, mi retahíla bloguera no puede dejarles de lado, porque lo viven y yo también. Paciencia a todos porque la vida es, y debe ser, de entusiasmo cuando se tiene cierta edad. Las travesuras pueden ser inevitables, aunque el proceso de educación quizá ayude a que no se desmadre la situación que es, sin duda, temporal. Ya vendrán tiempos de sosiego obligado.

Momentos de convulsión

El año 2020 va a quedar muy grabado en nuestras mentes, como ese año que cambió nuestras vidas, nuestra dirección y que nos obliga a hacer esfuerzos para no caer en la tentación de olvidar y ser tan atrevidos como para pensar que lo vivido ha sido simplemente una mala pesadilla. Pero está tan presente, tan real, que la tensión marca nuestro día a día. Si te atreves a estar actualizado con el noticiario cotidiano, seguramente que entrarás en depresión. Quizá por ello son muchas las personas que me dicen o comentan que la televisión ni la ven, mucho menos coger una prensa escrita u on line para tener que hacer el soberano esfuerzo de leer e interpretar cosas funestas. Mejor vivir en paz… mental.

Pues sí, tras un arranque fulminante, con un brindis navideño que auguraba o deseaba lo mejor para este bonito número que es el 2020, de pronto, sin saber por dónde venía el tiro, nos vimos metidos en la refriega del ya familiar Covid19, con listas diarias de contagiados, fallecidos a mansalva, hospitales saturados, profesionales sanitarios desbordados, gobernantes dando bandazos, hasta vernos encerrados en casa para regocijo de una mente que cabalgaba a sus anchas, y así han pasado días de verdadera angustia para los más favorecidos, los que el tiro ha pegado en los alrededores pero no ha llegado a impactar en la diana personal. Otros, por desgracia, ya no pueden decir lo que piensan, o pensaban.

Llega el verano, sin canción favorita como solía ocurrir de antaño, y sin deseos de moverse a lado alguno, temerosos de que ese bichito que está por ahí pudiera vernos y apetecerle hacernos una visita interna. Hasta que el ser humano, caprichoso siempre de aventuras y de valentía inusitada, ha ido rápidamente olvidando malos momentos, para ir despabilándose y hacer escapadas a playas, restaurantes, sitios de confluencia, y todo ello con mucho gel en las manos y con el disfraz de una máscara que igualmente parece sentirse que es un artilugio de moda chabacana. Con la angustia de la temperatura y el bozal puesto, haciendo el truquillo de bajarla o cuando no quitársela en momentos que creemos no vernos nadie. Y eso de la limpieza en la novedosa prenda es ya cuestión también de analizar. Como creemos que ya estamos de vuelta en la pandemia, y que lozanos y gallardos famosos como Miguel Bosé, cuando no intrépidos y atrevidos profesionales que con su sapiencia calan en nuestra vista y oídos, hacen ver que esto en un mal rollo inventado para sacar dinero pero que no tiene fundamento científico alguno, ahí estamos nosotros pasando cada día más de cuidar el invento. Menudo incordio, es lo menos que solemos decir.

Y cuando el sonido playero y las frescas cervezas tomadas en momentos vacacionales empiezan a decaer, con la cercanía de un nuevo período en el que dar el do de pecho, volvemos a retomar el hilo de la cuestión. En este intermedio no ha pasado nada. Incluso los gobernantes se han tomado un buen período estival, desaparecidos en combate por aquello de que están sumamente cansados del fatigoso trabajo que les ha tocado hacer, y había que recuperar fuerzas para la que se viene encima. Claro que la dejadez veraniega no se va a poder recuperar en dos días y lo que está por venir es para poner un poco mucho los pelos de punta.

Que si la vuelta de los niños al colegio, que si los rebrotes se juntarán con la gripe común, que si no hay un euro en las arcas públicas, que si pitos y flautas, lo que está claro es que esta película no ha terminado. Como “Lo que el viento se llevó” queda mucho de dramatismo. Que nunca segundas partes fueron buenas y aquí, me temo, que tampoco augura buenos presagios. Con la mascarilla puesta hasta los chavales que acudan al colegio con mayoría de seis años, lo cierto y verdad es que parece anunciarse un cierto caos, empezando por esos protocolos para los colegios que, como no se ha querido enfadar a los de la autonomía más radical, se ha dejado en manos de cada uno, para ahora, deprisa y corriendo, intentar unificar unos mínimos criterios a seguir. Diles tú ahora a algunos –los más avezados- que cambien lo que ya tenían decidido.

Resulta curioso que al comienzo de este tsunami todos los dirigentes y responsables gubernativos daban el mensaje claro de que lo primero y fundamental era la salud, aunque otras cosas se vieran seriamente perjudicadas por la caída en picado de la producción, del turismo, de la economía en general. Ahora, tras ver el funesto momento coyuntural que presenta la economía del país, y las necesarias y obligadas medidas que van a tener que adoptarse, entre las que ya da todo el mundo por hechas cuales son el recorte de sueldos de funcionarios y el bocado a las pensiones, los tertulianos de cualquier sabroso debate que pueden atreverse a hablar, empiezan a decir que la economía hay que salvarla y que eso de cerrar o volver a estados de abatimiento y sequía productiva no puede ser posible. La salud parece que ya queda relegada por un bien principal y crematístico mayor, y claro está para poder compaginar el discurso con la enjundia que interioriza, se dice que es evidente que todos o casi todos tendremos que pasar por el contagio, para así inmunizar la población. Y cuando llegue la vacuna pues pelillos a la mar. Vivir para ver.

Aquí estamos, pues, los valientes o más bien afortunados que hemos sobrevivido hasta ahora, dispuestos a la enconada lucha. Para no contagiarnos y para acometer las medidas económicas que nos rasquen en el bolsillo. Y digo yo, a este paso, ¿cómo llegaremos a despedir el 2020? Pregunta de nota. A esperar y, mientras tanto, seguir recorriendo el camino minado. Cuidado donde se pisa.