Si algo distingue al ser humano del mundo animal es la indefensión con la que nace y la necesidad acuciante y permanente de recibir el apoyo de los progenitores para poder supervivir. Supeditados, en definitiva, a lo que resulte de la buena práctica y cariño de quienes luchan para que te abras el camino. Seguir leyendo «El nombre no da igual»