El tesoro de los balcones

          No se confundieron aquellos que pensaron mejorar la estética de las edificaciones con unos salientes a los que llamaron balcones, y que no solo cambiaron el aspecto ramplón que pudieran tener las casonas y caseríos sino que también propiciaron que se mejorara la calidad de vida de los vecinos, para salir y acercarse a las calles en unos espacios donde se podía establecer un pequeño jardín florido, servir de tendedero hasta que los municipios y comunidades empezaran a prohibir este uso hacia el exterior, acoplar algunos trastos que no caben en el interior, como bicicletas; o, simplemente, para salir a tomar el aire o el sol, y divisar el tránsito callejero. Seguir leyendo “El tesoro de los balcones”