Los riesgos en el teletrabajo.

          La tecnología va permitiendo muchas cosas, entre ellas que pueda soñarse con ver cumplido algo que hasta hace poco tiempo era mera utopía, como es trabajar por cuenta ajena pero en tu propia casa.

teletrabajo

          Efectivamente, el teletrabajo asoma a finales del siglo pasado, en la década de los noventa y va adquiriendo carta de naturaleza conforme pasan los años. Y aunque es evidente que puede mostrar una faceta positiva, por aquello de que cada uno se dimensiona en el tiempo con la comodidad de no verte involucrado en la telaraña de la empresa o administración pública, facilitando la conciliación de la vida personal y profesional, sin embargo tiene sus límites o inconvenientes que no convendría olvidar. Creo, y es una opinión, que a veces este aspecto negativo puede hacer peligrar la progresión de ese trabajador en su condición laboral. Veámoslo en distintas perspectivas.

  1. El teletrabajo exige autodisciplina y un alto grado de organización. Eso de “trabajar en pijama” como con criterio humorístico se dice –y piensa- puede llevarnos a una consecuencia nefasta como es “morir en el intento”. A veces la presión resulta necesaria para muchas personas en aras de rendir con regularidad, y un ambiente demasiado relajado, con la posibilidad de distraerse y fomentar la dispersión y la procrastinación, lleva a un resultado estresante.
  2. El teletrabajador puede encontrar serias dificultades para cumplir un horario regular, como el que se tiene cuando uno acude a un centro empresarial, llevándole a horarios desfasados que puede suponer un serio contratiempo en su vida familiar. Hay interesantes estudios que constatan este presentimiento como una realidad con connotaciones muy negativas para los afectados.
  3. El trabajador nato se ve tan libre de ligaduras que puede tener una peligrosa ambición de producir más. Es el otro extremo del que pueda dejarse ir por las nubes, para aquellos perfiles de personas con alta responsabilidad. El trabajo nunca se acaba y se sigue hasta extremos inusitados.
  4. Se pierde la relación social. Ese intento de rendir más sin distracciones de compañeros puede conducir a un aislamiento emocional, con falta de sinergias y, como no, a experimentar una desconexión con lo que ocurre en la marcha de la empresa.
  5. La empresa concibe al trabajador como un número, sin conexión humana, lo que hace peligrar su condición laboral en tanto que el único elemento de medida pasa a ser el resultado de su producción, sin añadidos emocionales. El trabajador es una máquina que produce.
  6. La situación de estrés y ansiedad entrarán de lleno cuando confundimos residencia y centro de trabajo, al ser sumamente complicado desconectar laboralmente. Nos movemos todos los días, incluidos festivos, en el entorno del trabajo y eso impide desconectar.
  7. En algunos casos puede agravar tendencias adictivas al uso de las nuevas tecnologías, al ser este el medio fundamental para el teletrabajo. Estar todo el día delante del ordenador, tableta o móvil produce adición.
  8. No existe un adecuado mecanismo para exigir que el trabajo se haga con las debidas garantías de prevención de riesgos laborales, con lo que puede acrecentar los problemas que ocasione a la salud de los teletrabajadores. Ergonomía, psicosociología aplicada, salud laboral, se ven desplazadas por las costumbres de las personas sin vigilancia del empresario para exigirle que trabaje con los medios de prevención adecuados.

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         Todos estos riesgos, y algunos más, son los que han permitido que los especialistas en prevención lleven a cabo recomendaciones a tener muy en cuenta. Igualmente, los estudios de expertos determinan una serie de orientaciones para prevenir problemas cuando se teletrabaja, y así en la Universidad Oberta de Catalunya, los profesores Xavier Baraza e Inés Dalmau apuntan las siguientes actuaciones preventivas:

  1. Gestionar bien el tiempo, cuantificar el tiempo que se está disponible para trabajar, tener conocimiento y diferenciar las horas laborales de las no laborales.
  2. Priorizar tareas adecuadamente, diferenciando entre urgente e importante y definiendo el grado real de urgencia. Que haya llegado ahora un mensaje de correo no quiere decir que se tenga que contestar ahora.
  3. Preservar las relaciones interpersonales en el entorno laboral, mantener vivencias positivas en el trabajo, facilitar el mantenimiento del sentimiento de pertenencia.
  4. Cumplir con la normativa vigente en materia de prevención de riesgos, medio ambiente, confidencialidad de datos, derechos laborales; esto es, prevenir los riesgos ergonómicos, disponer de toda la tecnología necesaria, valorar la adecuación de los programas que se utiliza, definir funciones y responsabilidades, identificar costes, etc.

 

 

 

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