Senderismo en Cabeza La Vaca: Ruta Circular

Una nueva aventura senderista se acomete por el Club del Caminante de Badajoz, en este caso por las inmediaciones de la provincia de Badajoz, en ruta circular que comienza y finaliza en la parte alta del pueblo de Cabeza La Vaca, cuyo característico nombre obedece al monte o cabeza donde está el núcleo, conocido en la Edad Media como de la vaca. Se encuentra ubicado al sur de la provincia, en medio de un pequeño valle de las estribaciones occidentales de Sierra Morena, en el macizo de la Sierra de Tentudía, lo que supone que su orografía sea montañosa con cotas que superan los mil metros.

Hubo que madrugar este 22 de febrero de 2026 para recorrer en autobús los 122 kilómetros que separan la capital del pueblo, y tras unos primeros momentos donde la noche persistía en su oscuridad apareció el horizonte anaranjado que daba entrada a un radiante sol que iría apoderándose para ser ya una constante.

Una parada para el desayuno en Monesterio, cuna reconocida de ese manjar que es el jamón, hizo reponer energía para seguir en la dirección del objetivo perseguido, pudiéndose ver esas copiosas sierras repletas de belleza entre las que cuales se divisaba el pantano de Tentudía, conformando una prensa que ha alcanzado su cota máxima tras acumular esas aguas caídas recientemente con el paso de las últimas borrascas.

Llegados a Cabeza la Vaca se inició la ruta bajo un espléndido sol y temperatura apropiada a la estación del año, que se agradecía después de las copiosas lluvias caídas en el mes de enero.

La dirección de los 55 caminantes que hemos acudido a este recorrido ha correspondido a Patro, Guillermo y Antonio, tres asiduos de este club, que han sabido distribuirse para que el grupo no rompiera la unidad y discurriera por ese trayecto sinuoso de belleza singular, repleto de castaños, encinares, alcornoques y pinos, ahora cubierto el terreno de un verdor que permite agradecer a la bella naturaleza la grandiosidad que nos brinda para enaltecer la existencia. Un lujo caminar y disfrutar de estos parajes. La extensión del terreno que se divisa nos hace ver unas vistas extraordinarias de la Sierra de Tentudía y del norte de la provincia de Huelva, ya en terreno propio de la comunidad de Andalucía.

La zona brinda bastantes posibilidades de hacer rutas preestablecidas con dificultades ostensibles y extensión variopinta, pero en este caso los organizadores han sabido marcar un recorrido que hiciera más llevadero a los caminantes el seguir el trayecto, atendida la diversidad de condiciones físicas que existe entre los concentrados. No faltaron las fatigas en momentos de subidas pero al final se fueron superando los obstáculos. Así, marcando finalmente un recorrido que para muchos resultara corto (unos diez kilómetros), se ha combinado los trayectos de las conocidas rutas de «El Castañar» (de unos 8 kms) y «Las Cumbres» (de 12,5 kms), para convenir un camino de dificultad media.

Tras encadenar unas subidas atractivas por la zona de los castaños, y compartir el trayecto inicial por la ruta de «El Castañar» (unos 250 metros), el recorrido continúa por camino Cerro Molino, llegando a los 940 metros cerca de la cumbre del mismo nombre, en dirección a la carretera de montaña de Tentudía. No han faltado las fincas con ganado, esencialmente cabras y ovejas, con esos mastines que se hacían notar para que los inoportunos caminantes no osaran acercarse y romper la paz que se les veía disfrutar.

Nos quedamos a los pies de La Buitrera de 1080 metros, que realmente es el monte referente de Cabeza la Vaca. Se vuelve por el Camino La Quebrada, rodeando el Cerro La Fontanilla (970 metros), sobre cuyas laderas está el pueblo, desde donde nos acercamos a la Plaza para hacer el descanso oportuno antes de que llegue la hora del almuerzo colectivo en el restaurante El Farol.

Con la camaradería de los presentes, se sirvió un suculento y sabroso cocido extremeño, completado con un «digestivo» traído ex profeso para la ocasión por parte de Patro y Ramón. Aprovechando para felicitar los años que cumplía Paco en esta fecha, se dio por concluida la estancia en esta localidad para emprender el regreso a la capital, en cuyo trayecto los dirigentes y diligentes Teresa y Paco anunciaban los próximos envites de un club que merece todo el reconocimiento por su incansable actividad y programación de rutas.

A Paco y a Juan hay que agradecer ese recuerdo que dejan sus fotografías, que ayudan a tener presente los momentos vividos y que de vez en cuando gusta ver. Con la esperada aquiescencia de los autores, me apropio de algunas de ellas para completar el relato.

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