La arquitectura metálica sobrevive

         La revolución industrial supuso el revulsivo de la concebida como arquitectura del hierro, impulsada a mediados del siglo XIX, por aquello de que el cambio producido permitió conocer nuevos materiales (hierro fundido y colado, acero laminado, hormigón, o el vidrio plano) y técnicas diferentes, favoreciendo con ello la realización de nuevas construcciones que simbolizaban el progreso. Seguir leyendo “La arquitectura metálica sobrevive”

Lo que no puedo callar

             En los sucesivos relatos que hago de la ciudad que me vio nacer trato de advertir los aspectos positivos que la envuelven, obviando las nebulosas que han acaecido en el tiempo, por aquello de que bastantes destrozos se han venido realizando por dirigentes y gobernantes carentes de escrúpulos culturales como para que, ese precisamente, se convierta en el legado que todos nosotros recordemos. Hay más de bueno que de malo y por eso mismo, advirtamos de lo primero pues, a buen seguro, será con lo que ahora mismo se encuentre el visitante. Lo segundo –lo malo- debe mantenerse en el recuerdo exclusivamente para que se nos quiten las ganas de repetirlo. Seguir leyendo “Lo que no puedo callar”