Un recorrido por Alemania (III). Estado de Brandeburgo

             Al Suroeste de Berlín puede advertirse la joya de Potsdam, a orillas del río Havel, que es la capital  del estado federado de Brandeburgo. La masiva visita que recibe diariamente esta localidad muestra la atracción que tiene por la deslumbrante arquitectura de esta antigua sede de la monarquía prusiana y la atmósfera histórica que desprenden sus elegantes parques.

          Para llegar a este recóndito lugar hay que atravesar un puente famoso por los acontecimientos producidos en él. El puente Glienicke, conocido como “el puente de los espías”, de estructura metálica, fue testigo de algunos de los más importantes intercambios de agentes secretos durante la Guerra Fría.

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            Situado en Berlín, une esta ciudad con Potsdam a su paso por el río Havel, y su construcción data de 1907. Capitalismo y comunismo se citaron aquí por primera vez el 10 de febrero de 1962, cuando el piloto norteamericano Francis Gary Powers y el espía, también norteamericano, Frederic Pryor fueron canjeados por el agente del KGB Rudolf Abel, también conocido como “Fisher”, quien había facilitado con sus informaciones los primeros ensayos atómicos soviéticos.

             El 12 de junio de 1985 los agentes del Este y del Oeste se intercambiaron por segunda vez. Esta fue la mayor operación de intercambio de personas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Un total de 27 espías fueron liberados. Cuatro agentes de los países de Europa Oriental y 23 espías de los servicios secretos estadounidenses.

             El tercer y último intercambio de agentes conocido en el puente Glienicke se produjo el 11 de febrero de 1986. En esta ocasión fueron liberados nueve espías, entre los que se encontraba el disidente ruso, también acusado de espionaje, Anatoly Sharansky, en uno de los intercambios más mediáticos de la historia y con una amplia cobertura en directo por los medios de comunicación.

puente de los espías

             Pues bien, la impresión que me produjo fue patente cuando al llegar a este lugar pude atravesarlo caminando, reviviendo escenas que tenía en mi cabeza pues el día anterior al que hacía este recorrido tuve ocasión de ver la película del año 2015, dirigida por Spielberg y protagonizada por Tom Hans, que como no podía ser de otra manera se titula “El puente de los espías”, que aparece inspirada en esos intercambios que hubo en este lugar. Una película que aconsejo ver, pues no en vano se conduce por derroteros distintos a las clásicas películas americanas donde los buenos son ellos y los malos los soviéticos, con las trazas bélicas propias de los filmes americano. Se proyecta una realidad y recibe un tratamiento bastante ajustado al momento vivido.

             Potsdam está situada a unos 20 kilómetros al suroeste de Berlín. Fue fundada en el siglo VII como un pueblo eslavo bajo el nombre de Poztupimi, y el lugar puede decirse que tuvo la fortuna de ser elegida como residencia de caza de Federico Guillermo I en 1660.

             Posteriormente, la ciudad fue el lugar de residencia de la familia real prusiana, por lo que se llevó a cabo la construcción de una gran cantidad de espléndidos palacios que aún se conservan en la ciudad. En 1990, Potsdam fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a sus hermosos palacios y jardines.

            A la cabeza de la lista de los palacios que se encuentran en Potsdam se encuentra Sholss Sanssouci, conocido popularmente como el “Versalles alemán”. El palacio rococó diseñado por Georg Wenzeslaus von Knobelsdorff para el rey Federico el Grande. Las obras del palacio se comenzaron en 1745 y finalizaron en 1747. El palacio solamente cuenta con 10 habitaciones principales y se encuentra en el centro de un extenso parque, con terrazas de viñedos y una gran fuente.

           El nombre del palacio se traduce como “sin preocupaciones”. Puede entenderse si acudimos a las propias palabras de Federico el Grande: “Una corona no es más que un sombrero en el que entra el agua cuando llueve“, y que es un mera muestra de su humildad. Sin gran pompa, pero con disciplina, este rey del siglo XVIII cambió la historia de Prusia. Sus deseos eran los de un hombre sencillo: no tener preocupaciones, estar “sans souci”.  Puede advertirse en el palacio que pretendía ser culminado con una gran corona que el rey negó que se hiciera.

Schloss-Sanssouci_Potsdam

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           En frente del palacio se encuentra el Molino Histórico (Historische Mühle), reconstruido en 1993 siguiendo los patrones de finales del siglo XIX.

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            Y a cada lado del palacio se encuentran los Nuevos Aposentos (Neue Kammern) al oeste y la Galería de los Retratos (Bildergalerie) al este.

Neue Kammern

  Galería de los retratos potsdam

          En un principio fue ideado no sólo como residencia sino como lugar de descanso eterno para el emperador Federico Guillermo, cuyo cadáver fue llevado de un lado a otro de Alemania hasta que finalmente su deseo se vio cumplido en 1991, al cumplirse los 205 años de su muerte. Una tumba modesta, con una lápida que se ve acompañada de cerca con la de siete de sus galgos más apreciados, denota la modestia de este emperador. Como curiosidad se encuentra siempre abarrotada de patatas, que unos dicen que se hace para agradecerle que las hubiera traído al país, y otros afirman que se hace irónicamente por lo tacaño que parece que era. Más bien parece que lo primero merece mayor credibilidad.

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             Lo que en un principio era un pequeño pabellón fue agrandándose al estilo barroco centroeuropeo y habitado por varias generaciones de Hohenzollern hasta que el panorama histórico cambió con la Gran Guerra y su última inquilina, la viuda de Federico Guillermo IV abandonó este nido de oro. En los años 20 del pasado siglo se convirtió en museo. Pero las dos guerras y la posterior división de Alemania en dos repúblicas hicieron que gran cantidad de obras de arte entre las que se encontraba una colección de libros de incalculable valor y 36 cuadros únicos para el mundo del arte, desparecieran y sólo volvieran a su lugar de origen tras la reunificación.

              El Parque de Sanssouci es un anexo del palacio y constituye un pulmón gracias a sus árboles y diferentes variedades de flores. Contiene más de 10 edificios, como el salón de té o los baños romanos, repartidos a lo largo de las 300 hectáreas del parque. En 1745 fue construido un jardín de estilo barroco, en cuyo centro se instaló la denominada Gran Fuente que, posteriormente, se vería rodeada de figuras de dioses mitológicos como Apolo, Mercurio o Marte.

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            En el recorrido por este bello parque me llamaron la atención bastantes cosas. Destaco ahora el concebido como “pabellón chino” o “casa del té china”.  El pabellón tiene forma de trébol alrededor de un cuerpo cilíndrico cubierto con una cúpula sustentada por columnas doradas con forma de palmera. Al exterior encontramos numerosas esculturas de doradas. Estas obras tienen un aire cómico y las hicieron sirviéndose como modelo de miembros y sirvientes de la corte y los representaron como músicos y bebedores de té recostados o un anciano sentado bajo un parasol que corona la edificación.

            En el extremo occidental del parque se encuentra el Palacio Nuevo (Neues Palais), el último palacio que construyó Federico el Grande en el parque, y que impresiona por sus dimensiones, su cúpula central y una espléndida fachada cubierta de figuras de piedra arenisca. Se comenzó a construir en 1763, después del final de la Guerra de los Siete Años, concluyéndose en 1769. Es la estructura más grande del siglo XVIII en el parque de Sanssouci, y cuenta con más de 200 habitaciones decoradas y divididas en dos plantas.

             El interior atestigua el alto grado de sofisticación artística de la época dorada de Prusia. Resultan memorables la Sala de la Gruta (Grottensaal), una delicia rococó con conchas, fósiles y adornos en paredes y techos; la Sala de Mármol (Marmorsaal), un gran salón de banquetes de mármol de Carrara con un maravilloso fresco en el techo; y el Pabellón de caza (Jagdkammer), con cantidad de pieles de animales y una hermosa tracería dorada en las paredes.

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             Frente a lo que constituía las dependencias principales del palacio se encontraban las Alas de Servicio (Communs), que actualmente acoge a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Potsdam. En un lugar privilegiado.

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         En el parque quedan muchas más cosas que ver. Su extensión lo hace interminable, pero este es el recorrido que he hecho para conocer lo principal. Se hace tarde ya y hay que regresar al hotel, máxime cuando se ha puesto a llover. Así es el clima en estos lugares.

 

 

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