Un recorrido por Alemania (IV). Estados de Baja Sajonia y Renaria del Norte

              La visita que relato hoy nos lleva a Hannover, capital de la Baja Sajonia, ubicada a orillas del río Leine, para después proseguir el recorrido alcanzando la localidad de Dusseldorf y Colonia, del Estado federado de Renaria del Norte-Westfalia.

               Hannover es el centro administrativo de la Baja Sajonia, convertida en la ciudad de exposición más importante de Alemania, y cada año tiene lugar en ella la Feria Industrial. Fue aquí donde tuvo lugar la Exposición Universal de 2000.

              En su casco puede advertirse que cuenta con muchas zonas verdes y con los espectaculares jardines barrocos del Herrenhäuser Gärten, un pequeño Versalles. Como curiosidad se puede advertir que en el recorrido de sus calles se encuentra una línea roja, que permite al visitante seguir un recorrido marcado por la Oficina de Turismo facilitando para ello una guía multilingüe. Una manera original de facilitar el turismo.

                El edificio que marca el inicio de la visita a la ciudad no puede ser otro que al que alberga al Ayuntamiento nuevo (Neues Rathaus), y ello porque además de ser el más atractivo objeto arquitectónico de la ciudad, alguna de sus dependencias se han convertido en museo, y alberga en su vestíbulo, en la plazoleta que conforma bajo la cúpula del edificio,  unas maquetas que recrean la historia de la ciudad, su evolución desde la Edad Media. La construcción de este edificio duró doce años y fue terminada en 1913.

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             Entre objetos religiosos la más famosa es la iglesia de San Egidio que fue fundada en el período de la Edad Media. En 1943 la iglesia sufrió seriamente durante la Segunda Guerra Mundial pero fue reconstruida para quedarla en su esqueleto y hoy día forma un monumento principal a las víctimas de la guerra sangrienta. Impresiona ver estas ruinas que cuentan en el interior con la escultura de La Señora Arrodillada, obra del escultor Lehmann. Una campana de la paz, que fue un regalo de la ciudad de Hiroshima, contribuye a reforzar la idea antiviolencia.

           La Iglesia del Mercado, del siglo XIV, dominada por una fuerte torre, tiene un interesante retablo de escultura policromada, del siglo XV, dedicado a la pasión. También tienen interés algunos vitrales medievales y las fuentes bautismales. Se llama así porque ésta es la vieja zona del mercado, el antiguo mercado que impulsó el desarrollo de Hannover. La parte básica del edificio tuvo que ser reconstruida en 1952.

Hannover_Marktkirche

             Para comer un sitio desenfadado, al estilo del conocido en España como Mercado de San Miguel y otros similares, se encuentra el edificio del Mercado (Markthalle), cubierto con puestos de alimentación y delicatesen gourmet. Ideal para el bocado rápido.

Markthalle_Hannover

           Una notable edificación de estilo neoclásico es el de La Ópera. Hay que resaltar la importancia que tiene pues no en vano la Ópera de Hannover se cataloga entre las veinte más importantes del mundo. El edificio fue construido entre 1845 y 1852. Destruido en 1953, se reconstruyó en 1948.

opera hannover

             Una bonita plaza es la de Holzmarkt, con edificios renacentistas entre los que destaca la casa donde nació y vivió el gran filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz.  Aquí, el entramado de madera del gótico queda superado por la belleza del renacimiento en edificios que han sido totalmente reconstruidos tras la Segunda Guerra Mundial. En particular la Casa Leibniz fue diseñada en 1652, quedando totalmente destruida en 1943 y reconstruida entre 1981 y 1983, con la fachada original de piedra arenisca.  En el centro de la plaza destaca una de las fuentes de forja más bonitas de Hannover que representa el oficio de los herreros.

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              Tras un recorrido por las calles de esta bella población, llego finalmente a un conjunto monumental ejecutado en bronce y que resulta ciertamente curioso. Se trata de un monumento realizado por el escultor italiano Floriano Bodini, situado en las proximidades del Palacio del Leine (Leineschloss), sede del Parlamento del Estado federal de la Baja Sajonia, y que se ejecutaba en memoria de los siete de Gotinga.

                Pero vayamos por parte. El palacio es clasicista, y en él se encuentra el Parlamento regional desde el año 1862. El primer edificio fue construido en 1637, pero en el bombardeo de la ciudad en 1943 sufrió un incendio total del que únicamente sobrevivió la fachada exterior. Durante los años 1957 a 1962 fue reconstruido. En un momento de su historia fue residencia de los reyes del reino de Hannover.

             El monumento es un homenaje que se hace al grupo de profesores de la Universidad de Gotinga que llevaron a cabo una protesta en 1837 contra las intenciones del rey Ernesto Augusto de abolir o reformar la constitución del Reino de Hannover, negándose también a prestar el juramento de fidelidad al nuevo monarca.

Siete de Gotinga

 

              Consciente de que queda bastante por ver me alejo de esta ciudad para cumplir el propósito de llegar a la ciudad de Dusseldorf, una ciudad que deslumbra con su arquitectura vanguardista. Está atravesada por el Rin, es el núcleo de un área metropolitana y es el centro económico de Alemania Occidental. Sofisticada y moderna, que a primera vista parece dedicada solo a los negocios; la banca, la publicidad, la moda y las telecomunicaciones son los ámbitos que han hecho de la capital del estado de Renania-Westfalia del Norte una de las ciudades más ricas de Alemania. Pero cuando te acercas por la Altstadt, la ciudad vieja junto al Rin, puedes advertir que nos encontramos ante una ciudad cuyos habitantes saben divertirse. De hecho esta zona se conoce por el sobrenombre de “el bar más largo del mundo”. No hace falta decir por qué. A las cinco de la tarde estaba completamente abarrotada de gente con jarras de cerveza en mano.

             El casco antiguo es legendario. Fue destruido casi completamente en la Segunda Guerra Mundial y reconstruido según los planos originales.

              La plaza del Castillo (Burgplatz) marca el inicio del Rheinuferpromenade, el paseo a la orilla del rio cuyos cafés y bancos se llenan de gente, confiriéndole así un estilo casi mediterráneo. Lleva ese nombre porque aquí se encontraba el castillo de los condes de Berg. A finales del XIX el castillo se convirtió en un palacio de estilo barroco antes de ser devorado por un incendio. Las ruinas se desalojaron dejando sólo la torre, que, hoy en día, es un museo de navegación en cuya cúpula hay una cafetería con vistas espectaculares de la ciudad y el Rin.

Plaza del Castillo Dusseldorf

                En un costado de la plaza, bajos unos árboles, se encuentra la Fuente de los Niños Acróbatas (Radschlägerbrunnen), construida en el año 1954 por Alfred Zschorsch. En ella vemos los famosos pequeños acróbatas que hacen la rueda y piruetas, cuyo origen hay que buscarlo setecientos años atrás, en el año 1288, cuando el triunfo sobre el arzobispo de Colonia en la batalla de Worringen provocó mucha alegría entre los habitantes de la ciudad, lo que hizo que los niños exhibieran su alegría haciendo volteretas. En la actualidad, todavía podemos ver algunos de estos pequeños acróbatas ejecutando sus habilidades y pidiendo a la gente en dialecto local “eene Penning” (un céntimo).

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             Obra igualmente a destacar es el Monumento a la sublevación de la ciudad (Stadterhebungsmonument), que se erige en la Plaza del Castillo. Esta escultura situada representa, en gran medida, hechos de la historia antigua de Dusseldorf. Es obra del escultor Bert Gerresheim y se donó para conmemorar el 700 aniversario de la sublevación.

              Los caballeros en armas de la izquierda es un símbolo de la sangrienta batalla de Worringen. En ella los partidarios de Adolf V (conde de Berg) se impusieron a los del arzobispo de Colonia, Sigfredo de Westerburg. Cuentan que la batalla fue muy confusa ya que lucharon muchos campesinos que desconocían los símbolos que lucían los escudos de armas de sus señores. Al final acabó siendo un “todos contra todos”.

              Cada uno de sus 485 elementos tiene un significado específico. Así puede observarse que los brazos de los caballeros forman el número 1288, año en el que tuvo lugar la batalla. En el centro está representado el documento de fundación de la ciudad firmado por el conde de Berg y a la derecha tenemos las figuras de varios Papas.

                La Iglesia de San Lamberto (St. Lambertuskirche) tiene su propia peculiaridad. Se construyó entre los siglos XIII y XIV con piedra y ladrillo rojo. La iglesia está consagrada a San Lamberto, asesinado en Lieja en el año 705 por sus creencias religiosas y cuyas reliquias se conservan en un cofre que se encuentra en el interior del edificio. En su exterior destacamos una puerta realizada en bronce por Matare en 1960 y una torre levemente inclinada a un lado de 72 metros de alto con una forma muy rizada, a consecuencia de la madera fresca que se usó en su reconstrucción en 1815. Esta, al secarse, se retorció adoptando una forma de hélice. Sobre ello existe una leyenda que dice que la torre volverá a enderezarse el día en que una doncella virgen nacida en Dusseldorf dé el “sí, quiero” a su prometido ante el altar de la iglesia. Se la da circunstancia de que la torre todavía no se ha enderezado, manteniendo el mismo aspecto más de 200 años, una manera divertida de dejar patente el gran sentido del humor de los alemanes de esta parte del país.

               En la Marktplatz se encuentra el imponente edificio del Ayuntamiento. El original fue levantado a finales del siglo XVI pero dicen que la copia realizada tras el bombardeo de la Segunda Guerra Mundial es totalmente fiel al primigenio.

               Frente a él tenemos una de las esculturas del barroco ecuestre más famosa al norte de los Alpes. El artista Gabriel Grupello esculpió en 1711 a Johann Wilhelm II (llamado coloquialmente Jan Wellem) sobre su caballo. El amigo Jan fue uno de los personajes aristocráticos más famosos de la historia de la ciudad.

             Proseguimos el viaje hacia Colonia, cuarta ciudad más grande de Alemania, precedida por Berlín, Hamburgo y Múnich, y la más poblada dentro del Estado federado de Renania del Norte-Westfalia, aunque Dusseldorf sea la capital del Estado.

               Está situada en la cuenca del río Rin en el cruce de antiguas rutas comerciales, lo que le ha hecho ser un importante centro económico y cultural de importancia internacional, además de representar uno de los enclaves más importantes del mundo artístico. Es una ciudad muy cosmopolita, cuenta con numerosos atractivos históricos y culturales. Su ambiente y animación atraen, siendo su celebración más famosa el Carnaval de Colonia.

                Con la rapidez que la visito únicamente he podido disfrutar de alguna de sus múltiples muestras del arte que atesora.

                  La Catedral (Kölner Dom) es de estilo neogótico, un monumento muy visitado por su belleza y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. Comenzó a construirse en 1248 y no se terminó hasta 1880. Sus dimensiones son gigantescas: 145 metros de largo, 86 metros de ancho y 157 metros de altitud en sus torres. Con cinco naves, la catedral sigue unos modelos constructivos de neta inspiración francesa, especialmente el modelo de Amiens. Uno de sus mayores atractivos es la presencia de un lujoso sarcófago en el que según la tradición reposan los cuerpos de los Reyes Magos, hecho que hizo de Colonia una de las grandes ciudades de peregrinación durante tiempos medievales.

Catedral Colonia

             El Altstadt o casco antiguo de la ciudad se halla enmarcado por los puentes Deutzer y Hohenzollern, abarrotado de coloridas casas apretadas unas a otras y coronado por la gótica Catedral. Numerosos restaurantes y bares invitan al visitante a quedarse y pasar el rato en sus estrechas calles.

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              El Mercado Viejo (Alter Markt) es una plaza que se encuentra ubicada junto a la plaza Haymarket, otro lugar importante de la ciudad de Colonia. La plaza alberga edificios relevantes para la ciudad como el viejo Ayuntamiento.

                La Torre del Ayuntamiento (Rathausturm) en estilo gótico se construyó entre los años 1407 y 1414. Consta de cinco plantas y alcanza una altura de 61 metros, convirtiéndose por aquél entonces en la torre más alta de la ciudad puesto que la de la catedral estaba inacabada con sus 59 metros de alto. La principal función de esta torre era la de conservar documentos, aunque también albergara, en los pisos inferiores, la Senatssaal que cobijaba el Senado de Colonia.

                 La torre, totalmente reconstruida después de los graves daños producidos durante la Segunda Guerra Mundial, tiene la particularidad de que en su exterior posee una serie de esculturas que la ornamenta que representan a personajes insignes que han nacido o vivido en Colonia. Por otro lado son reseñables sus 48 campanas, con un peso de alrededor de 14 toneladas, y que tienen un repertorio de 24 melodías que son escuchadas puntualmente a las 9h., 12h., 15h. y 18h. Además en la parte oeste de la torre, la que da al Alter Markt, debajo del reloj podemos ver una curiosa cabeza tallada que saca la lengua cada hora, el personaje en cuestión es conocido como Platzjabbeck y ya había constancia de su existencia en el siglo XV.

Rathaus
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              Colonia es la ciudad de las iglesias. En un estrecho espacio dentro de las murallas medievales de la ciudad se alzan doce grandes iglesias románicas, un verdadero tesoro medieval arquitectónico, de entre las que destacan la Iglesia Santa María del Capitolio, construida en el año 690 sobre lo que fue el templo de la Tríade Capitolina, y la Basílica de Santa Úrsula, dedicada a la santa que liberó Colonia de los hunos.

Iglesia Santa María del Capitolio Colonio

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               Y por su aspecto exterior espectacular me llama la atención la Iglesia de San Martín el Grande (Groß Saint Martín). Es una basílica que se supone comenzó a construirse, en su versión románica, en el siglo XII. Varios incendios y tormentas severas la dañaron en el curso de los años, por lo que durante lustros se construyeron nuevos elementos de la misma al tiempo que se reconstruían y restauraban otros. La restauración más importante tuvo lugar en el siglo XIX.

              De los bombardeos a Colonia durante la Segunda Guerra Mundial, fueron cinco los que afectaron seriamente a esta iglesia, el último de ellos con consecuencias fatales. Casi la totalidad de la ciudad vieja, lugar donde está ubicada la iglesia, quedó igualmente destruida.

               Después de finalizada la guerra y durante los primeros años posteriores a la misma, se debatió si tenía sentido dejarla así, en recuerdo de su destrucción, construirla nuevamente y cómo, o erigir en su lugar una edificación diferente. Ganó la controversia el reconstruirla nuevamente y no fue sino cuarenta años más tarde, el 13 de Enero de 1985, cuando volviera a abrir sus puertas al público.

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             La torre de la Groß St. Martin mide 75 metros de altura y está rodeada de cuatro más pequeñas de forma octogonal (ocho lados). El campanario tiene cinco campanas de bronce.

          Como edificio singular hay que destacar la Casa de los Overstolzen (Overstolzenhaus). Es uno de los edificios más antiguos que permanecen en pie en la ciudad de Colonia. Fue construido entre los años 1220 y 1225 y perteneció a la familia vitícola Overstolzen. Por su buen estado de conservación es uno de los mejores ejemplos de arquitectura alemana.

Overstolzenhaus

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