Brilla una nueva estrella

Qué tendrá el cielo que cada día acerca a más estrellas. Qué sabio es quien domina ese universo que acoge a tantas y tantas personas que te dejan de continuo en la más exasperante soledad. Hay que estar muy ávido para poder reaccionar ante tanto robo de amor y de complaciente felicidad porque los desgarros duelen cada vez con mayor intensidad. Será que el colectivo de cercanos convivientes se va viendo disminuido con un silencioso proceder que te llega a erizar el cabello. Más no pueden doler las bajas que se producen en un ejército que hasta hace bien poco resultaba poco menos que inimpugnable. Invencibles sí, eso creíamos, pero con los avisos de entrar en un pantanoso terreno donde cualquiera puede sucumbir a veces sin dar tiempo para reaccionar.

Este desaliento que muestro es ante el dolor de haber perdido a una de las personas que sin llegar a ser familia lo era de corazón. Arraigado a mis entrañas por el devenir de tantos y tantos años participando de una transparente amistad y camaradería. De esos seres que han venido al mundo a hacer cosas buenas, a ayudar al prójimo con tan solo la sonrisa y el humor, pero con la carga de profundidad de no decaer nunca y darte los necesarios empujones para seguir con las espaldas bien cubiertas. Reí y lloré a tu lado en muchas ocasiones, y comprendías mi dolor cuando las heridas supuraban. Grande por fuera pero también por dentro. Ahora me quedo huérfano de un puntal más. Pero no dejaré de mirar a las estrellas para entender que estás en el mejor de los sitios posibles. Seguro que desde ahí también puedes seguir dándome tus siempre acertados consejos, aunque los tenga que oír con el ligero susurro del aire que aterrice en este terrenal mundo que sigue su propia existencia. No dejaré de repasar todos los pasajes de la vida que pude compartir contigo. ¡Cuánto aprendí de ti!

Ángel de nombre pero también de carisma. Bueno de apellido como era su actitud.

El Derecho universitario desde otra perspectiva

       Desde que la Ley de Reforma Universitaria conformara en el año 1983 un nuevo régimen jurídico para las universidades, inmerso en el más que debatido y tratado concepto de autonomía universitaria que consagrara la Constitución Española de 1978, se han sucedido múltiples intervenciones de estudiosos del Derecho universitario, al resultar éste dotado de unas peculiaridades que le han hecho gozar de un estatus propio dentro del Ordenamiento jurídico español. Seguir leyendo “El Derecho universitario desde otra perspectiva”

La lealtad como valor primario

          No reparo en volver una y otra vez sobre los valores que deben –o deberían- concurrir en los humanos para mejorar y hacer posible la convivencia en una sociedad que, con cierto lamento he de decirlo, parece buscar de manera frenética los ansiados objetivos materiales e intereses propios aun cuando para ello se tenga que prescindir de las más elementales reglas de respeto hacia los demás. Seguir leyendo “La lealtad como valor primario”

El círculo de la amistad

            En esto de la amistad cada cual tiene su propia convicción de lo que representa, desde quienes, con una mentalidad totalmente abierta, suponen que tienen por amigos a todos los conocidos con los que se profesa una relación, aunque sea mínima o efímera; a otros más exigentes que prácticamente anulan la capacidad de congeniar con otros por considerar complicado que cumplan lo que exigen para integrarlos en este rango estrecho de las relaciones humanas. Seguir leyendo “El círculo de la amistad”

El beso como saludo

         La salutación que se produce entre los seres humanos viene adquiriendo tintes diferenciados en las distintas partes de este grandioso mundo en el que nos vemos inmersos. Porque siendo una costumbre generalizada de todas las civilizaciones la de mantener viva la práctica del saludo, incluso antes de iniciar el contacto verbal entre dos o más personas, lo cierto es que presenta variantes dignas de resaltar. Seguir leyendo “El beso como saludo”

Protagonistas de la calle

             Cuando tenemos esa sana costumbre de pasear por las localidades en que vivimos, y reparar con todo lo que se nos pone al alcance, puede advertirse que la cotidianeidad te llega a una cierta familiaridad con clásicos y originales elementos que aparecen en todo sitio. Incluso en las localidades de mayor dimensión ocurre lo mismo pues, al fin y al cabo, todo acaba reduciéndose en el entorno donde desenvuelves la vida, que siempre es más reducido.  Seguir leyendo “Protagonistas de la calle”