La libertad de navegación para los trabajadores

          Las personas nos convertimos en animales de costumbres y cuando adquirimos un determinado vicio o hábito resulta muy difícil quitarlo del devenir cotidiano. Parece que dominamos nuestras actitudes y actos pero lo cierto es que, cuando llegamos a ese punto de conexión mental, la cosa se complica para volver atrás, sobre todo porque puede poner en serio peligro vivir sin preocupaciones o incluso el trabajo que tengamos obligación de realizar.

        Digo esto porque cuando las redes sociales penetran en nuestra vida se convierten en parte de la misma hasta el punto que no faltan estudios que demuestran que en el centro de trabajo buscamos con ansiedad el momento para ver los avisos que hemos recibido, o utilizar los medios puestos a nuestro alcance para seguir en línea.

         Claro que llegado a esta situación, cuando trabajemos para un tercero, nos podemos encontrar con la sorpresa de vernos impelidos a sufrir consecuencias no agradables. Leo ahora que un empleado de la NASA (nada más y nada menos) fue sancionado con una suspensión de empleo y sueldo de 180 días por haber utilizado el ordenador y la conexión a Internet de su puesto de trabajo para actualizar su blog, además de utilizar el correo electrónico para seguir cuestiones personales.

despido_internet

       Casos como este no son nada infrecuentes y vienen a demostrar que las redes sociales se están convirtiendo en el peligro más manifiesto para la productividad laboral. En lo que parece de lógica, las empresas adoptan medidas, especialmente instalando lo que llaman cortafuegos para que sus empleados no puedan conectarse a chats, a “messengers” o a redes para descargarse música.

        Pero la sorpresa no tiene límites. Un informe de la empresa PopCap Games que tiene su sede en Seattle, Washington, EE.UU., dirigido por psicólogos de la Universidad de Goldsmiths, señala que prohibir el uso de Internet para fines personales en el trabajo costaría a las empresas británicas ocho mil millones de euros al año por pérdida de productividad de sus empleados. Se razona que el “E-descanso” como se da en llamar a estos intervalos de tiempo en que se interrumpe la prestación laboral para uso de redes con fines personales, reduce el estrés al ayudar a descansar a la mente. El estudio habla de un descanso de sólo diez minutos.

       Un informe concluido después de realizarse 1.700 pruebas psicométricas en empresas de todo el Reino Unido. Se han comparado los diferentes efectos que tuvieron varios tipos de descansos on line, para demostrar que si los jefes apoyan a sus empleados para que se tomen un “E-descanso” de diez minutos durante su jornada laboral aumenta la productividad, y ello porque se contribuye a crear un ambiente de trabajo basado en la confianza, al aumentar la productividad y, en última instancia, sus resultados.

            El problema que seguro vemos todos, de inmediato, es que entrar en redes sociales no lleva diez minutos. Hay otros estudios en Estados Unidos, por ejemplo, en los que se calcula que sus trabajadores malgastan una media de dos horas al día, la mayor parte de ellas para navegar por Internet. No me parece nada ilógica esta apreciación que puede trasladarse sin mayores disquisiciones al territorio español.

redes_web_internet-820x385

          Veo por otro lado que el concepto de trabajadores libres y “freedom to surf” es igualmente objeto del estudio realizado por el departamento de gestión y márketing de la Universidad de Melbourne (Australia), liderados por el profesor Brent Coker. En este caso el examen se realiza sobre trescientos trabajadores y ha demostrado que aquellos que utilizan Internet libremente de un modo razonable durante sus horas de trabajo para actividades personales o de ocio (estimándose razonable hasta un 20% de su tiempo total en la oficina) son en torno a un 9% más productivos que aquellos que no lo utilizan.

         Estamos en un punto donde cada uno de nosotros tendrá su propia opinión. A mí particularmente me gusta generar la confianza de los trabajadores para que sean y se consideren libres en tanto deben ser responsables de sus actos, y por ello no soy de los que piensen que las prohibiciones exorbitantes ayudan a mejorar el clima laboral. El centro de trabajo es un entorno donde debe existir una cultura de desarrollo de la responsabilidad y la autolimitación,  pero claro está, una cosa es el uso cívico de un medio, como podría ser igualmente el teléfono, y otra que la libertad lleve a considerar un derecho a la interrupción de la actividad laboral, e incluso a hacerlo sin restricción temporal alguna. La libertad exige responsabilidad y, por ello mismo, será muy difícil que una perviva sin la otra.

         El tema no está exento de polémica y es complicado de digerir pues más que estudios numéricos que dependerán de muchos factores, particularmente qué trabajadores han participado y con qué perfil, en qué entorno laboral, en qué país y circunstancias, y otros elementos a dilucidar, considero que lo más relevantes es el tipo de cultura tengan los ciudadanos de un país pues de ello dependerá que uno pueda disponer de mayor o menor libertad de acción. Un dato nos ayudará a la reflexión: en Reino Unido 7 de cada 10 empresas prohíben a sus empleados conectarse a redes sociales durante su horario laboral.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s