Conciliar la vida laboral, la familiar y la deportiva

         Los tiempos que corren permiten acudir cada vez con más insistencia al siempre deseado bienestar social. Conciliar la vida laboral y la familiar se ha convertido ya en un decidido objetivo sobre el que cada día abunda un mayor número de medidas legales y de estipulaciones contenidas en los convenios colectivos. Bien merece la pena ir por ese camino aunque no estaría de más que se produjeran mayores medidas que favorezcan las acciones y su impulso por los empresarios y dirigentes.

         El día estrecha sus horas cuando hay que trabajar y atender la familia, además de encontrar el hueco que permita realizarse cada uno en su propia e íntima personalidad. Qué decir cuando la salud exige cuidados especiales, no solo para enriquecer nuestro cuerpo sino también para favorecer el desarrollo y bienestar personal y profesional. Hacer deporte se convierte ya en una necesidad. La cuestión es cómo introducirlo en ese puzzle que exige la vida humana y sus compromisos cotidianos.

        Hablemos ya de expandir las necesidades a la conciliación de una triple vertiente: laboral, personal o familiar y deportiva. Un triángulo que favorezca la interconexión entre ellos para enriquecer a las personas y su camaradería en un mundo cada vez más necesitado de moralidad y civismo.

        Sobre esta proyección me sorprende sobremanera una actuación pionera producida en Suecia, un país amante por excelencia del deporte al que se considera un pasatiempo nacional, y buena prueba de ello es que la mitad de su población participa efectivamente en actividades deportivas. Los datos hablan por sí mismos: un 70% de los suecos hace deporte una vez por semana, y el 51%, entre dos y tres veces semanales.

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        Las empresas suecas afloran actuaciones que, a buen seguro, servirán de guía y copiarán otros modelos laborales avanzados. En los contratos laborales que celebran incluyen una cláusula denominada como “deportiva” por virtud de la cual se obliga a los trabajadores a realizar ejercicio físico regularmente. Ejemplos significativos lo constituyen la compañía pública de distribución de agua Kalmar Vatten o la marca de ropa Björn Borg, creada por el que fuera famoso tenista nórdico, cuyos trabajadores se ven obligados a realizar una hora de entrenamiento todos los viernes, practicando yoga u otros deportes en un centro deportivo situado cerca de la dirección de las empresas. Obviamente, son consideradas como tiempo de trabajo efectivo.

      Lo que podría suponer una cesión gratuita hacia la proyección cada vez más acuciante del bienestar social, lleva de suyo un trasfondo deducido de estudios significativos. Especialmente en Suecia la medida trata de favorecer el rendimiento laboral auspiciando la medida para reducir el absentismo laboral, dado que este país las bajas por enfermedad duplican a la media europea. La Universidad de Estocolmo ha investigado a fondo el asunto y el resultado de sus estudios vincula la actividad física con una mayor productividad y un mejor ambiente en las oficinas, y en el informe que publicara en 2014 declaraba que los trabajadores se sienten más concentrados después de hacer deporte y los empleadores logran reducir las tasas de absentismo laboral en el 22%.

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        Otros países han llevado igualmente estudios que demuestran los efectos positivos entre el ejercicio y el bienestar psicológico de los trabajadores. En sus resultados se ha podido demostrar que las personas físicamente activas padecen menos enfermedades que aquellas que tienen hábitos de vida más sedentarios. Estos análisis muestran también la relación positiva que existe entre la práctica de ejercicio físico y el rendimiento laboral.

         A las empresas españolas no le pasa desapercibida este hecho incuestionable por los resultados obtenidos. Y aunque no se ha llegado a obligar a los trabajadores a realizar deporte, sí se ha favorecido y aconsejado que se realice. Buena prueba de todo ello es que ciertas y grandes empresas incorporan a sus instalaciones gimnasios y equipos deportivos para que los trabajadores puedan hacer uso de ello favoreciendo su mejora física y mental. Ya me llamó poderosamente la atención visitar y conocer personalmente, la concebida como Ciudad financiera del Grupo Santander, prolija en sus instalaciones y en la dotación de instalaciones deportivas considerables (gimnasio con todas las innovaciones de fitness, piscina cubierta, clases deportivas colectivas, pistas polideportivas, e incluso dos campos de golf). El Grupo Mahou-San Miguel también ha venido desarrollando un plan completo de fomento del deporte entre sus trabajadores.

      Otras empresas han impulsado planes para fomentar el empleo saludable y la conciliación laboral de todos sus trabajadores. Es el caso de LG Electronics, que amplía su campo de acción con el programa Healthy, que incorpora un gimnasio equipado con la última tecnología en pantallas y máquinas de entrenamiento, junto a más de 5.000 horas gratuitas de actividades deportivas, divulgación y formación en nutrición, alimentación y deporte. Los trabajadores pueden asistir a talleres de mindfulness, desayunos saludables, sesiones de fisioterapia, entrenamiento personalizado, yoga o pilates, entre muchas otras.

         En línea con actuaciones deportivas, la aseguradora Liberty Seguros, con más de mil empleados en España, paga a aquellos que vayan en bicicleta al trabajo 37 céntimos por kilómetro recorrido durante los desplazamientos en horario laboral. Endesa, financia el 50% del coste de la actividad deportiva que sus empleados realicen. Otras compañías muy reconocidas, como El Corte Inglés, VW-Audi o Petronor, igualmente disponen de acuerdos y programas de recursos humanos para fomentar la práctica deportiva.

      Estamos, pues, ante una nueva etapa de progresión en el mundo laboral que debe destacarse y auspiciarse pues, con toda seguridad, favorece un mejor clima laboral y una mejor convivencia.

       Puedo comprobar, por otro lado, que estas actuaciones no solo se producen en el ámbito del sector privado. También hay acciones parecidas en las instituciones públicas. Ahora que el caballo de batalla es reducir la jornada laboral, se aúna el deseo de favorecer un mejor rendimiento basado en el estado físico y mental de los empleados públicos. Una de las que pudiéramos decir está siendo pionera en este campo es la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. En ella se realiza un estudio científico que persigue evaluar las condiciones físicas que tienen los empleados de esta universidad, para lo cual se realizan pruebas de resistencia, fuerza y flexibilidad y, con posterioridad, en una segunda fase, se pretende proponer programas voluntarios de preparación física a realizar dentro del horario laboral.

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           Será cuestión de ir viendo la proyección que se sigue en este novedoso campo.

 

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