La lucha contra la adversidad

           La plácida vida que parece vislumbrarse en los seres humanos no deja de ser una panacea que pretende extender el velo que cubra lo que verdaderamente subyace en ese día a día que no resulta tan fácil de llevar como se aparenta. De esta forma, la placidez que nos da la luz que brilla se superpone a las tinieblas que soporta cada uno, a veces inmersa en una interioridad que convulsiona al acérrimo esfuerzo que se hace.

          Los acontecimientos imprevisibles brotan de ese bombo de la vida donde voltean las bolas de la desdicha y que, en cada instante, deja caer el paradigma de lo incierto sobre el que, sin adquirir participación alguna, recibe el designio ingrato de lo gratuito.

Bombo de lotería

          Las enfermedades, las desdichas, llegan sin buscarlas. Afectando a tu persona o a quienes están más o menos en las cercanías. Tan devastador designio produce el desasosiego de quienes inmersos en la vorágine sienten la impotencia de ver, sentir y silenciar lo que verdaderamente se produce en las entrañas.

         Se busca el consuelo de la calle, de los divertimentos que aíslan temporalmente la mente de las desdichas, para volver nuevamente a la realidad de los acontecimientos que, por mucho que se quiera, están presentes y que no paran de recordar otros por las noticias que pululan en el aire. Si no eres tú o tus seres cercanos, esas otras personas con quien compartas vivencias siempre tendrán algo que decirte y que recuerde que esto no es cosa de uno, sino de la colectividad, presa de esa lluvia fina que va calando hasta los huesos.

          Qué devastadoras están siendo esas enfermedades que, sin querer nombrarlas aunque haya quien diga que debe hacerse con la más absoluta normalidad, vienen lastrando la felicidad de tantas y tantas personas. Vivirlo de cerca es una experiencia poco deseable. Porque sin llegar a padecer el voraz ataque de quien quiere destruirte, lo sientes con la misma intensidad para dejar de ser tú y vivir preso del pánico y la angustia que te invade.

           Día a día te sorprende el portazo que recibes de quienes, sin quererlo, son llamados a ese sitio en el que predominan las sombras. Otros, luchando con todas sus fuerzas para seguir creyendo que si se quiere, se puede. En fin, quienes superándolos temen cada revisión por si el resquicio del invasor vuelve a dar la cara. Los otros, mirando el volteo del bombo, que por muy grande que es, suelta ingratas bolas permanentemente. Todos, con la esperanza de esa flor que florece entre el terruño.

flor

           Hoy vuelvo a sentir ese desasosiego cuando se convierte en noticia el fallecimiento a los 32 años de edad de una de las mejores atletas de media distancia de Estados Unidos, Gabe Grunewald, tras más de diez años de lucha desde que, estando en plenitud de fortaleza física recibiera el diagnóstico de un carcinoma adenoide quístico en su glándula parótida. Aun así, y al día siguiente de su diagnóstico, consiguió su marcha personal en 1.500 metros poniendo la primera piedra en su particular lucha contra la enfermedad. Tras un tratamiento intensivo volvió a la competición en 2010 para firmar una de las mejores temporadas de su vida. Ya en 2013 firmó sus marcas personales en 800, 1.500 y 3.000 metros y en 2014 fue por primera vez campeona nacional en los 3.000 metros en pista cubierta, lo que le permitió ser internacional en el Campeonato del Mundo bajo techo celebrado en Sopot (Polonia), en el que finalizó novena en la misma distancia. Para 2016, intentó sin éxito la clasificación para los Juegos Olímpicos de Río y, después, las noticias sobre su enfermedad volvieron a ser fatídicas, hasta el desenlace fatal producido este martes 11 de junio de 2019.

Gabe2

           Siendo realistas con lo que vivimos, quiero desde aquí honrar a esa gran deportista que ha luchado ferozmente contra la adversidad, siendo un claro ejemplo de actitud positiva que debe imperar en este mundo de incertidumbre. Sus desvelos no pueden quedar en el olvido, claro ejemplo a seguir.

Ser valiente, para mí, significa no renunciar a las cosas que me hacen sentir viva”  Gabe Grunewald

3 comentarios en “La lucha contra la adversidad

  1. Luis-V. Pinheiro

    Entiendo perfectamente tus sentimientos, aunque al principio del escrito parecía describir la situación de una persona cercana familiarmente. Conste que escribo desde la cama en la que llevo 15 meses de baja, esperando la segunda cita del equipo de valoraciones por haber sido propuesto por la mutua para una incapacidad absoluta. Un abrazo amigo Luciano.

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