Mi libro: Pasajes de la Vida

La presente entrada sirve como presentación de mi libro Pasajes de la Vida, disponible ya en edición Kindle en Amazon y próximamente en formato papel, cubriendo así un deseo que tenía desde hace tiempo y que ve la luz por el impulso que muchos de vosotros me habéis dado, siguiendo mis relatos en el blog, y que me han animado a hacer realidad este propósito.

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La paz interior

El ajetreo de la sociedad actual y las circunstancias que concurren en cada persona lleva, a veces, a sentir un cierto desasosiego interno que impide ser como deseas y caminar con la rectitud que se precisa, si no para alcanzar la plenitud de la felicidad sí para conseguir una cierta armonía en el estado emocional como para no ir dando pasos llenos de insatisfacción y sintiendo eso que algunos llaman «ruidos interiores», tan persistentes como para hacer padecer al que los tiene.

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El trance hacia la transformación de la conducta

Si hay algo tan arraigado al paso del tiempo es que nos hace experimentar transformaciones en nuestras personas, y lo digo no solo en el aspecto físico que, evidentemente, es algo natural, propio del envejecimiento al que nos sometemos sin solución de continuidad. Es quizá en el aspecto psíquico, mental, en el que sin darnos cuenta vamos dando pasos que sin preverlos o poderlos dominar, nos hacen cambiar, modificar el comportamiento, nuestra conducta, hasta el punto que si paramos para pensarlo podemos sorprendernos al encontrar que somos una persona muy distinta a la que considerábamos o hacía la que se dirigía nuestra perspectiva mundana.

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Tocar fondo

Resulta admirable ver a esas personas que envueltas de una autoestima considerable caminan por la vida con el entusiasmo necesario para que la felicidad irradie en sus movimientos. Y no es porque hayan dejado esas cruces que cada ser viviente lleva a cuestas, porque la vida sonríe por etapas cuando no se ve cubierta por los nubarrones que acechan inesperadamente. Son así por la sencilla razón de que su positivismo aflora por doquier. Por su carácter. El caso es que este tipo de personas transmiten la vitamina necesaria para que los afortunados que se les acerquen salgan fortalecidos en su ánimo y actitud. Diferentes muy mucho de otros que, sin aparente justificación o con ella ínsita en lo recóndito de su ser, van incordiando hasta convertirse en personas tóxicas que contagian cuanto encuentren en su camino.

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Los incitadores del odio

Ahora que me puedo permitir dedicar algo más de tiempo para la reflexión no dejo de sopesar los acontecimientos que crujen a una sociedad que percibo presa del odio, en esa osada prestancia de quienes aprovechando la libertad que ofrece esta democracia tan peculiar como la española, no dejan de poner en riesgo todo un sistema de convivencia humana. El respeto me parece a mí que es el principal valor que debería tener cualquier persona que se preste de ser demócrata, porque impregnará toda su actividad y aliviará los ataques de quienes quieran sustituir ese valor por otros donde la alteración, la represión, la incitación al odio, sirva para que se dividan y enfrenten los integrantes de la comunidad.

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Cuando se reconoce a las personas con el apodo de “Señor”

Acabo de leer, con entusiasmo, Sidi, una novela que publicara en el año 2019 el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, que –como se ha dicho- se convierte en una historia de frontera, polvo, fatiga y sangre, teniendo como protagonista a Rodrígo Díaz de Vivar, el Cid. Una aclaración merece hacerse de partida, porque sidi es una palabra de origen árabe que significa «señor» y que se dio como tratamiento a los señores de ciertos Estados dependientes de un rey (como los régulos de las taifas en al-Ándalus),​ y también a los gobernadores de provincia de los almorávides y almohades. En este nivel, los mismísimos árabes engrosaron a Rodrigo Díaz de Vivar.

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Dobles caras

         En estos días que tanta pantalla televisiva vemos, nos encontramos con esos personajes que se comunican con múltiples incongruencias y, en especial, nos permite comprobar cómo algunos muestran caras diferentes según el momento y la circunstancia, y que lejos de serlo por el sentimiento propio que aflora en cada instante se detecta que es tan superficial como estudiada de propósito para conseguir el objetivo perseguido, propia de la hipocresía con la que muchos van por el teatro de la vida. Seguir leyendo «Dobles caras»

Día del Padre, sin resquemor

           Me van a perdonar los que repudien esta festividad al no creer en la existencia de padres por aquello de que pudiera maliciosamente pensarse en masculino, esos a los que en algunos momentos hay gente que quiere tirar a la basura y pisotearles por culpa de desaprensivos que más que atender al género lo hacen para hacer ver su casta, la que tienen los bellacos, dicho sea el término en la peor de las acepciones posibles. Seguir leyendo «Día del Padre, sin resquemor»

Joker, desde la realidad de lo que acontece en la vida

        A buen seguro que todos los miles de espectadores que hemos tenido la oportunidad de ver esta magnífica película de Joker, en la que se caracteriza ese carismático personaje envuelto de payaso y con una risa neurótica que es producto de su inestabilidad emocional, encontramos motivos como para tener nuestra propia visión y narración de lo que creemos que significa o se quiere decir con este deambular por la vida de uno de tantos personajes y que, queriendo hacer reír es llevado a la tesitura de tener que mover sus labios con los dedos para que aflorara lo que debería ser natural. Seguir leyendo «Joker, desde la realidad de lo que acontece en la vida»