Consecuencias de la ineptitud sobrevenida de los trabajadores

         La legislación española (artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores) contempla como una posible causa de despido objetivo de los trabajadores la ineptitud sobrevenida con posterioridad a su colocación efectiva en la empresa, entendiendo por tal circunstancia la ausencia en la persona del trabajador de las condiciones necesarias para seguir desempeñando su trabajo.

Más incisivos se muestran los tribunales de justicia para ir perfilando los distintos casos de lo que puede entenderse como “ineptitud”, y que englobaría la causa determinante del despido objetivo. Así, también de una manera muy genérica, distingue entre el que tiene su origen en una imposibilidad legal (como la falta o pérdida de los permisos necesarios para realizar un determinado trabajo –permisos de conducción en conductores profesionales, la no renovación de los permisos de residencia y trabajo en el caso de trabajadores extranjeros, licencias para ejercicio de una determinada profesión, etcétera), y el que obedece a una imposibilidad física (así, la pérdida de habilidad o deterioro de las condiciones personales ligadas al trabajo).

          Y debe ser “sobrevenida”, esto es, no ser anterior al ingreso del trabajador en la empresa. Porque no encontraría fundamento el haber considerado apto al trabajador al comienzo de la relación laboral y luego esgrimir lo contrario. Por tanto, hay una causa que acaece con posterioridad, incluso después de finalizado el período de prueba si hubiera estado fijado.

          En fin, la ineptitud debe ser permanente y no meramente circunstancial o puntual. En el caso de dolencias que motivan la disminución funcional deben tener carácter de secuela, o no ser susceptibles de mejoría posterior.

         Por último, habrá que tener en cuenta que el convenio colectivo de aplicación no contemple, para este tipo de casos, la recolocación del trabajador en otro puesto de trabajo distinto y realizando funciones distintas, porque si así fuere, no habría lugar al despido por esta causa.

       Llegados a este punto me interesa traer a colación la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Sala de lo Social, de 12 de enero de 2018 (recurso número 6701/2017).

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         La resalto por cuanto que considera como causa para que opere el cese por ineptitud sobrevenida, la declaración de no apto de un trabajador efectuada por un servicio de prevención tras el alta médica a resultas de diferentes procesos de incapacidad temporal. Supone, por tanto que el trabajador no ha alcanzado ninguno de los grados de invalidez permanente previstos en la Ley General de la Seguridad Social, sin considerarse tampoco como necesaria ni obligatoria la propuesta de incapacidad permanente en el alta médica respecto de las secuelas que permanezcan en el operario/a al finalizar el proceso de incapacidad temporal.

          El Tribunal de Justicia estima que el concepto de ineptitud sobrevenida a que se refiere el artículo 52 a) del Estatuto de los Trabajadores es diferente al de invalidez permanente que permite la extinción del vínculo laboral ex artículo 49 del mismo texto legal, de forma que puede declararse procedente la resolución del contrato por esta causa aun cuando el trabajador no alcanza ninguno de los grados de invalidez permanente prevenidos en el artículo 137 de la Ley General de la Seguridad Social.

        Importante resolución por el refuerzo que se hace a las competencias de los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales de las empresas, y que en un confuso entendimiento de hasta donde llegaba el alcance de sus competencias, no parecía entenderse que pudieran apartarse de la prescripción facultativa oficial de la Seguridad Social para declarar una ineptitud sobrevenida de los trabajadores en quienes pudieran concurrir secuelas determinantes de impedir el trabajo sustantivo que les mantiene vinculado a la empresa que lo contratara.

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             Porque en materia de prevención de riesgos laborales, es relevante y primordial el objetivo de preservar la salud de los trabajadores. Para ello es fundamental la adaptación del puesto a la subjetividad del trabajador, y solo cuando la ineptitud que muestre éste sea demostrable, sin posibilidad de remedio y no sea factible la adaptación del puesto, se encontraría habilitado el mecanismo del despido por causas objetivas. Es coherente entender, por tanto, que este pronunciamiento judicial reviste una importancia relevante para despejar dudas aplicativas.

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