Otoño en el Valle del Ambroz (Extremadura)

Cubrir senderos rurales es una aventura que puede ser tan apasionante como variada en función del terreno que se pisa y la estación del año que presida en cada instante, cada una con su especial vistosidad.

La localidad de Hervás, en el norte de la provincia de Cáceres (Extremadura, España), está situada junto a la Vía de la Plata, y es sobradamente conocida por su belleza, amén de un destino perfecto para hacer escapadas que nos permita saborear la naturaleza, su patrimonio declarado Conjunto Histórico Artístico en 1969 y, como no, la graciable gastronomía que puede degustarse. Dado el entorno que presenta, Hervás se convierte en un sitio perfecto para planificar excursiones que permitan conocer la zona. Y otoño es una estación ideal por aquello de que los bosques de castaños que abundan se tiñen de colores amarillos y ocres, y de rojos a marrones, ofreciendo un espectáculo visual digno de admirar.

En un recorrido por estas inmediaciones me ha llevado de Hervás a otra localidad próxima, Gargantilla, y vuelta por la Ruta Verde de la Plata, por el que fuera recorrido ferroviario cerrado en 1985 y que hoy se pone en valor como ruta turística. Un total de casi 20 kms ha supuesto esta aventura senderista, llena de color y admiración hacia la naturaleza.

Decir respecto al primer tramo que se inicia en carretera, en la que va de Hervás a Gargantilla, para tras recorrer aproximadamente 1,5 km desviarnos a la izquierda por una amplia pista ascendente que nos hace penetrar en el bosque, viendo inicialmente robles y con posterioridad inmiscuirnos entre castaños. Tras cruzar la garganta de Andrés por un puente de hormigón se asciende un pequeño repecho que hace entrar en el castañar del Duque.

El paso se torna estrecho y se convierte en sendero durante unos 400 metros para llevarnos a una amplia pista forestal que irá a otra más pequeña que atraviesa el referido castañar del Duque hasta que llegamos a un lugar apropiado para divisar las preciosas vistas del Valle del Ambroz.

En una bifurcación de caminos se entra en el que propiamente desciende a Gargantilla, entre muros de piedra que hace cambiar el paisaje para dejar el bosque y caminar por entre terrazas plantadas de olivos y cerezos. El pequeño pueblo de Gargantilla da la bienvenida, con posibilidades de hacer un descanso y degustar los productos de la zona.

En mi caso proseguí el camino porque todavía quedaba el regreso y había que descender por la carretera que va a Aldeanueva del Camino para conseguir alcanzar la susodicha Ruta Verde con la que llegar en permanente línea recta a Hervás, siguiendo las huellas del que fuera antiguo trayecto del ferrocarril de Astorga a Plasencia, hoy convertido en camino natural en obras ejecutadas por el Estado. El paisaje característico, en esta línea recta interminable lo constituye el idílico paisaje que brinda la ladera de la sierra con el inmenso bosque del protegido castañar.

Conforme se avanza puede irse advirtiendo una ligera pendiente que lleva hasta la localidad de Hervás, fin de la aventura senderista de esta fecha.

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