Badajoz y su Alcazaba (y III)

5. Tramo de la Puerta del Alpéndiz hasta la Torre de Espantaperros y Puerta del Capitel.image      El tramo acoge la parte más antigua de la Alcazaba, y lo hace contemplando unos yacimientos arqueológicos (5.1) de tremenda relevancia para conocer el pasado más alejado y su evolución. Por ser así es también la zona peor maltratada por las continuas actuaciones que se han producido en este entorno durante siglos.

          La reciente rehabilitación de la zona ha sacado a la luz no sólo el trazado originario con torres semicirculares del período aftasí, correspondientes al siglo XI, sino también la actuación posterior de los almohades en siglo XII, dando mayores dimensiones al entorno amurallado y construyendo en trazados perpendiculares y recodos en forma cuadrada, adelantando los límites para encapsular a las semicirculares, y finalmente la existencia del Semibaluarte de San Antonio, que trazó una cortina que arropaba el flanco este de la Alcazaba. A la altura de la Torre Vieja, que aparece aquí, se levantó este semibaluarte para cuya construcción hubieron de derribarse las construcciones medievales que desde entonces quedaron soterradas, aunque sus restos pueden observarse hoy en los Jardines de La Galera y el interior descubierto tras la restauración producida.

          Pero vayamos por parte. En las inmediaciones de la Puerta del Alpéndiz, se encuentran yacimientos arqueológicos superpuestos de construcciones sucesivas que de forma indiscriminada se hicieron a lo largo de los siglos. Desde restos del siglo XI hasta los tiempos recientes hay infinidad de elementos que denotan lo que ha representado siempre el entorno. Restos del muro que, presumiblemente, diferenciaba la zona gubernativa del Alcázar. Partes que se correspondieron con el Hospital Militar que veía ampliada sus instalaciones a este lugar. Además de salas de baño e instalaciones subterráneas que permitían el calentamiento y la conducción del agua. También se conserva la red de alcantarillado. Asociados a estas termas, se han localizado los restos de lo que pudo ser un jardín que en su día sirvió de zona recreativa y de ocio.

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   Yacimientos arqueológicos en la zona del antiguo Alcázar

            En particular hay que referir los restos de la Casa Fuerte de Hernán Gómez de Solís. Este personaje fue el que entre 1465 y 1470 se hizo con el control de Badajoz, en nombre de su hermano, el Maestre de la Orden de Alcántara. Sobre unas casas próximas a la Puerta del Alpéndiz construyó una casa fuerte que se extendió sobre la propia puerta y su torre.

 Casa Fuerte de Hernán Gómez de Solís

           En este sector se conserva una antigua puerta de entrada a la zona palaciega de la Alcazaba musulmana. En origen a la puerta se accedía por una escalera, que en una fase posterior se transformó en una entrada a través de una torre, oculta dentro de un recinto cerrado: la Torre Vieja (5.2). Es una torre albarrana, hueca en su interior, con una pequeña puerta de acceso a la escalera referida.

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 La Torre Vieja desde el interior

            En la torre destaca la reutilización por los musulmanes de piezas de mármol con decoración escultórica de época visigoda, como en el dintel de la puerta, llamada en los textos antiguos losa alba, además de otras piezas incrustadas en distintos lugares de la torre. Estas reutilizaciones se denominan spolia.

Zona exterior de la Torre Vieja

          Al construirse el semibaluarte de San Antonio, a fines del siglo XVII, como antes se apuntaba toda esta zona fue rellenada de tierra y la torre quedó olvidada. No sería hasta las excavaciones arqueológicas de mediados del siglo XX cuando la torre y la losa alba fueron redescubiertas, y ahora restauradas para su mayor esplendor.

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    Zona de Semibaluarte y antigua muralla originaria y almohade.

     La denominación de Semibaluarte se debe a tiene sólo un flanco y una cara, la mitad que el resto de los baluartes de la muralla. Esta forma es el resultado de ser el punto de conexión de la muralla abaluartada moderna, construida en el siglo XVII, con la fortificación de origen árabe de la Alcazaba. El relleno interior del semibaluarte colmató el espacio entre ambos muros, entre la puerta de la Torre de la Vieja y la Puerta del Alpéndiz, que quedaron enterradas hasta su excavación en 1937.

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    Aspecto exterior del Semibaluarte de San Antonio

          Para la construcción del semibaluarte fue necesario derribar gran parte del antiguo barrio de San Salvador, ya que la muralla abaluartada o siguió el trazado de la muralla medieval en esta zona. La muralla medieval, conocida en la época como “la Cerca Vieja”, discurría más próxima al arroyo Rivillas.

              El escudo del Conde de Montijo, bajo cuyo mandato se termina este sector de la muralla hacia 1690, se aprecia en el flanco del semibaluarte. En 1812, durante el asedio británico a la ciudad defendida por las tropas napoleónicas, esta zona fue uno de los lugares por donde intentaron el asalto de la ciudad.

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           Avanzamos por el adarve para divisar a la izquierda la maravilla de los Jardines de La Galera [ver entrada: Badajoz y sus jardines (II)], imagey a la derecha las traseras de un edificio que alberga un centro universitario: la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación, dependiente de la Universidad de Extremadura (5.3). Este es un edificio que ha estado envuelto en una sonora polémica pues al ser de obra nueva (añadido como anexo al edificio principal que luego veremos y que ha sido popularmente conocido como “el cubo”), hubo una Asociación, la de Amigos de Badajoz, que consideró un atentado al Patrimonio histórico artístico y cuya visión externa sobresalía de los lienzos de la muralla para impactar con una obra de estilo modernista. Tras varios años de pleitos, se dictó sentencia que aun cuando no consideró infracción patrimonial, sí acogía una acción que afectaba a la licencia de obra y estimaba la conveniencia de la demolición del inmueble para devolverla a su estado originario; las dificultades de ejecución han llevado a una solución un tanto ecléctica, de forma que en agosto de 2016 se han rebajado dos plantas del edificio que, de esta forma, ya no se visualiza desde las afueras de la Alcazaba.

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Estado actual del “cubo” tras rebajar su altura

            Justo en este punto, en el recorrido por el adarve aparece a la izquierda la torre albarrana más importante por su tamaño y características estilísticas de la Alcazaba, la concebida como Torre de la Atalaya, más conocida popularmente como Torre de Espantaperros (5.4). Una torre que constituye una referencia monumental de las más significativas de la ciudad, plenamente visible desde la lejanía y entre las callejuelas de la parte alta de Badajoz.

Imágenes de una torre emblemática, antes de su restauración

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Torre de la Atalaya o de Espantaperros en su estado actual

           Situada en el ángulo sudoeste, esta torre presenta una planta octogonal, también característica de la época almohade, coronada por tres almenas por cara, y está construida con muro de argamasa o tapial, y alcanza la altura de 30 metros. Como apuntaba anteriormente pertenece al género de las albarranas, separada en este caso a una distancia notable del recinto, 24 metros aproximadamente.

Interior de la Torre y salida al campanario

           Está formada por tres cuerpos: el inferior es macizo, el segundo que comunica con el adarve que lleva a la muralla, por un pasillo almenado, y está protegido en su extremo por dos torrecillas; y el tercer piso, de cuerpo cuadrangular, es de ladrillo. Fue en el siglo XVI, en época cristiana, cuando a la Torre de Espantaperros se le incorporó el templete de estilo mudéjar que ahora puede verse. Este remate mudéjar tenía la función de alojar una campana, que fue desmontada a finales del siglo XIX y que en la actualidad se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.

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Campanario de la Torre Atalaya o de Espantaperros

             En el trayecto que ahora seguimos nos encontramos con otra torre albarrana, la denominada Torre Abarlongada que presenta una planta semicircular y ángulos achaflanados, y que tiene incrustados en sus muros capiteles, basas y columnas visigodas. Está realizada en mampostería de piedra y cal, y se cree que fue añadida a la Alcazaba después de la conquista por parte de los reinos cristianos. Su parte inferior es maciza, mientras que la superior tiene estancia con ventanas y aspilleras (aberturas largas y estrechas practicadas en el muro y que sirven para disparar por ella).

11232091_355879334607789_1461101510495738941_oTorre Abarlongada, vista desde la Plaza Alta

           Todo este trayecto nos permite, además, divisar desde lo alto la emblemática Plaza Alta, dándole una especial belleza juntamente con el conjunto de torres que van apareciendo en el paso hasta llegar, finalmente, a la Puerta del Capitel, punto final del recorrido seguido por el adarve de la muralla.

Trayecto desde la Torre Abarlongada hasta la Puerta del Capitel

6. Interiores de la Alcazaba.

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           Un recorrido último hemos de hacer por los interiores de la Alcazaba para apreciar la morada completa en cuanto no hemos visto desde el adarve de la muralla, y así completar nuestro paseo por este grandioso monumento.

           Partiendo nuevamente de la situación en que se encuentra la Puerta del Capital subimos una pequeña rampa para alcanzar una explanada en la que vemos una gran edificación en forma de “L”. Justo en la parte derecha es el edificio que acoge la parte principal de la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación (6.1), y de frente un frontal de la Biblioteca pública de Extremadura (6.2). Ambos pertenecientes en su momento a un edificio construido para sede del Hospital Militar, de mediados del siglo XIX, sobre lo que fuera el Hospital del Rey, la Torre de Santa María (asentada a su vez sobre la mezquita del Palacio de Ibn Marwan), y otras construcciones posteriores. Hay que tener en cuenta que tras la Guerra de la Independencia Española casi todas las edificaciones de la Alcazaba quedaron muy dañadas por los bombardeos, y aquí se proyectó la construcción de un moderno hospital que atendiera a la numerosa población militar que servía en Badajoz. Hasta 1991 mantuvo funciones militares, quedando en desuso posteriormente, y fue en el año 2000 cuando se iniciaron las obras para acondicionar los referidos edificios de Biblioteca Regional y Facultad universitaria, que comenzaran su actividad dos años después.

 Interior de la Alcazaba en los años comprendidos entre 1930 y 1950
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Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación

           El edificio de la Biblioteca regional lo divisamos mejor avanzando en nuestro recorrido, para advertir su forma cuadrada, con un gran patio central, y que posee dos prolongaciones hacia el lado suroeste. El estilo es bastante austero y sobrio. Todas las salas y galerías cuentan con bóvedas, y al mismo tiempo dispone de una capilla en el patio trasero y una torre de evacuación de aguas residuales (en la parte de la muralla de los Jardines de La Galera) que conecta con la acometida madre vieja que sale en dirección a la ladera de la Alcazaba.

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Vista aérea del año 1976 

          La Alcazaba de Badajoz contaba con varias mezquitas, baños públicos, mercados y un Palacio (el de Ibn Marwan), que fue la morada de los monarcas del Reino de Badajoz durante los siglos XI y XII. La construcción del Hospital Militar envolvió los restos de este palacio y así, en el interior de lo que hoy es Biblioteca de Extremadura puede verse, en el salón de actos, los restos de los que fue el salón de recepción de Ibn Marwan, y otros elementos de un valor extraordinario.

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           La parte destacada de esta edificación es la edificación que queda de lo que fuera Mezquita Mayor de la Alcazaba, contigua al palacio de Ibn Marwan, de la que se sabe que fue construida entre los años 875 y 889, ampliada posteriormente por los almohades hacia el año 1169, y transformada en templo cristiano tras la Reconquista, en el siglo XIII, convirtiéndose en la Iglesia de Santa María del Castillo (llamada entonces Santa María de la Sée), antigua Catedral de Badajoz, añadiéndose tres ábsides de estilo gótico-mudéjar, y modificándole muchos otros elementos arquitectónicos del edificio. De todo ello sólo quedan restos hoy en día. En las excavaciones que se realizaron cuando el antiguo Hospital Militar se adaptaba a la Biblioteca de Extremadura florecieron una parte de quibla o cabecera del oratorio islámico y los cimientos del mihrab o nicho orientado hacia La Meca.

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 Torre de Santa María

            De esta primitiva Catedral de Badajoz lo único que se conserva de modo bien visible es la Torre de Santa María (6.3) (el punto más alto de la ciudad de Badajoz), erigida en el siglo XIII, al conquistar la ciudad de Badajoz a los árabes. Ante la conflictividad de la época, el obispado fortificó el templo dando cada vez mayor altura a la torre, a la vez que se ampliaba el número de estancias sobre la sacristía anexa. En cada uno de los cuerpos de la torre aparecen los escudos de dos obispos (cerca de la parte superior luce el del obispo Gómez Suárez de Figueroa, bajo un relieve en alabastro de la Virgen y el Niño Jesús; y en la torre más baja el del obispo Juan de Morales), teniendo en cuenta que en el siglo XV volvió nuevamente y de forma temporal a utilizarse como templo catedralicio durante la reconstrucción de la Catedral de San Juan, muy dañada por las guerras con Portugal.

          Justo enfrente a esta Torre de Santa María se advierten los restos de otra torre, erguida en altura pero totalmente en ruinas, y ha desaparecido el resto del edificio que pudiera comprender. Sobre esta torre existe cierta polémica y no hay una posición única. Para unos se trata de la Torre del Palacio Episcopal o del Obispado, únicos restos que quedan de él, y que en su momento se levantó junto a la Catedral de Santa María. Para otros, esta torre probablemente pertenecía al palacio renacentista de los Acevedos, y desechan la idea de que perteneciera al palacio episcopal por cuanto que la ubicación exacta del “Almacén del Rey” (antiguo Palacio Episcopal) es desconocida, aunque se crea que se encontraba próxima a la actual Facultad universitaria.

          Estado de Torre situada frente a la Biblioteca Regional

              Sea como fuere, se trata de una torre de mampostería de piedra y sillería, de planta cuadrangular, que tiene en uno de los lados una ventana bilobulada. Una atorre que sufrió diversas restauraciones hasta quedar arruinada en la Guerra de Restauración portuguesa en el siglo XVII.

           Al frente existe un depósito para agua (6.6), construido a finales del siglo XIX, de planta rectangular y cuyo interior se encuentra dividido en dos depósitos de igual tamaño comunicados entre sí por un muro con pasillo superior central que recorre toda su anchura. Las columnas son distintas en uno y otro depósito, de modo que en uno (el de la izquierda) son de granito, y en el otro (de la derecha), de ladrillo. De la parte superior a la parte baja del depósito se encuentran veinticinco peldaños, que permitían calcular el volumen de agua almacenada. La salida del agua se producía por el tubo existente en un túnel de cincuenta metros de longitud que termina en la Puerta del Capitel. Este depósito estuvo en uso hasta el año 2004.

Interior del depósito de agua situado frente al edificio de la Biblioteca Regional

          Caminando por el frontal de la Biblioteca Regional, y después del depósito del agua, se encuentran las ruinas de la que fuera Iglesia de Santa María de Calatrava o de los Freires (6.4), cuyo origen hay que encontrarlo tras la conquista cristiana de la ciudad. El estado en ruina que presenta únicamente nos permite ver restos de las paredes y de las entradas, los peldaños de acceso, algunas de las columnas y otros elementos como una pila bautismal.

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Ruinas de la Iglesia de Santa María de Calatrava

              La historia nos revela que en Badajoz, tras la toma de la ciudad en 1230, se estableció la encomienda de las Casas de Calatrava, de la Orden Militar de Alcántara. Se asentó en una de las nuevas iglesias levantadas, que en los textos antiguos se denomina Santa María de los Freyres, junto con las casas adyacentes a la iglesia. Ya en el siglo XVI se denunciaba el estado de abandono del templo, sin techo ni puertas, y siglos después se le dio nuevos usos militares, como almacén y polvorín, y finalmente como hospital de presos.

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             Por los textos se sabe que constaba de tres naves, con arcos de ladrillo sobre pilastras de mármol, con tres portadas y tres altares. El altar mayor contaba con la imagen de Ntra. Sra. De Calatrava. Y en el lado derecho de la entrada se encontraba la torre.

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Imagen aérea del antiguo Hospital Militar y el estado del entorno

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Estado actual del espacio

           Y al lado del espacio que ocupaba la Iglesia divisamos una torre, necesitada de atención para ser restaurada. Se trata del conocido como Torreón de Calatrava (6.5), que bien pudiera haber pertenecido a alguno de los palacios existentes en la zona, y que en el siglo XIX fuera adaptado junto al Hospital Militar para constituirse en pabellón de autopsias, y que fue abandonado desde el año 1991. Es una construcción de varias plantas, con tejado de cuadro aguas con placas de pizarra y un pequeño campanario, culminado con una cruz. La base del pabellón está comunicada con el complejo de subterráneos contiguos a la Puerta del Alpéndiz, y en la parte inferior del pabellón cuenta con un aljibe subterráneo, cuyo brocal de acceso está junto a la entrada.

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  Torreón de Calatrava

            Llegados a este punto nos dirigimos a la izquierda para disfrutar de ese maravilloso Parque de la Alcazaba (6.6), cuyo verdor y arboleda nos transportan a una de las zonas más agradables para pasear y relajarse. Este parque ocupa una buena parte de la extensión de la Alcazaba, y su concepción tal y como lo vemos hoy en día es debido a una primera restauración que se llevó a cabo en 1938, y una segunda actuación importante pues se dotaba de la plantación de pinos y palmeras canarias que se produjo en 1946. Con todo, la reforma más importante se culminaba en 2007, dotando a los más de 8.000 metros cuadrados de zonas verdes con unas 60.000 plantas, especialmente mediterráneas como romero, lavanda, o tomillo. La dotación de riego por aspersión permite mantener una gran zona de césped, que unido a la instalación de bancos y mobiliario para recreo infantil, abren un espacio verdaderamente agradable.

Parque de la Alcazaba

               En su explanada situada en la parte más alta, y rodeada de palmeras, estuvo albergada en el pasado la Cruz de Los Caídos, sobre un enorme pedestal de mármol. La cruz, visible desde todos los puntos daba un cierto semblante al entorno, pero en su momento fue retirada para llevarla a otra ubicación, quedando ahora un pedestal vacío, necesitado también de su atención sobre todo si se advierte que en este entorno las vistas son extraordinarias.

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Parque de la Alcazaba. Cruz de los Caídos, año 1961

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            Aquí me quedo, contemplativo como ocurre cada vez que llego a este lugar histórico de Badajoz. Desde aquí diviso, a uno y otro lado, de frente y a mis espaldas, toda una sucesión de espacios, murallas y edificaciones que me transportan en el tiempo. Y aquí, en lo alto de la ciudad, me siento para descansar, disfrutar del entorno y cerrar mi relato. El paseo ha concluido.

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