El poder de la concentración

        Una de las situaciones más estresantes que invade nuestra paz interna es, sin duda, la dichosa costumbre que tenemos –y tienen los demás- de enfrentarnos –o hacernos enfrentar- a infinidad de situaciones de forma simultánea, para llegar al colapso mental que neutraliza nuestra capacidad de decisión o, en el mejor de los casos, a precipitarnos en la decisión sin sopesar las consecuencias por cuanto que nuestra mente esté en otro u otros asuntos. Seguir leyendo “El poder de la concentración”

Aprender de la filosofía del kaizen

             Me causa cierta desazón comprobar cómo en los tiempos que vivimos la gente procura conseguir los objetivos de manera inmediata. Eso de la paciencia y el tesón ya no se estila tanto y bien parece, no sé si por la educación recibida o por los ejemplos de los codazos que experimentamos en el camino, todos procuran llegar a la cúspide lo más rápido que sea posible, a cualquier precio. Seguir leyendo “Aprender de la filosofía del kaizen”

La ley del péndulo

              Recientemente incorporaba un post (ver entrada El control de las jornadas laborales) en el que relataba la exigencia impuesta a los empresarios por la Inspección de Trabajo para que registraran la jornada diaria de toda la plantilla, en mecanismos tecnológicos que impidieran alterarlos, de cara todo ello a supervisar y controlar el período de desempeño de la actividad laboral y, en su caso, impedir una práctica torticera, un tanto habitual que hacía y obligaba a que los trabajadores desarrollaran una mayor jornada diaria sin la contraprestación y cotización debida por horas extraordinarias. Seguir leyendo “La ley del péndulo”

Deportista profesional e incapacidad permanente

          Sabido es que la actividad laboral del deportista profesional presenta peculiaridades que le distinguen del régimen general aplicable a los restantes trabajadores, particularmente por el hecho de convenirse relaciones laborales de carácter temporal y la concentración del período de vida profesional en pocos años, con el obligado declive cuando el deportista, por su edad, debe abandonarla en un momento que pudiera considerarse como álgido para otros trabajos.
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