Dos pájaros volando sin parar: Serrat y Sabina

          Me pueden creer, queridos lectores, que tenía el firme propósito de comenzar este post de una forma muy diferente a cómo he tenido que reconducirlo. Los acontecimientos te hacen recapacitar, una vez más, a propósito de lo efímera que es la vida, y el transcurso del tiempo a veces te atropella tanto como para que se tornen las alegrías en penas, en cierto desasosiego producto y consecuencia de ver cómo unas personas hicieron que la rutina nocturna se convirtiera en un momento inolvidable y, justo veinticuatro horas después sucumbiera el desaliento por un desgraciado incidente que nadie podía prever. Seguir leyendo «Dos pájaros volando sin parar: Serrat y Sabina»

Hoy como ayer, la música es eterna

        Cuando recibí el hermoso regalo del blog que ahora va a hacer tres años que mantengo, me propuse hacerlo con vocación de que fuera generalista, dicho sea en el sentido de que mis entradas lo fueran para relatar aspectos que me llenan y que suceden de la forma más variopinta en la vida cotidiana, de mis raíces a la tierra que tanto adoro y, en fin, para acoger pasajes de lo que vivo, las aficiones que tengo, y por donde pueda moverme. Abierto a lo mucho que brinda la fortuna de vivir. Seguir leyendo «Hoy como ayer, la música es eterna»

Una nueva víctima…de la vida

       Hubo alguien que en un momento de su vida embargó su corazón por las deudas del éxito y todo le salió mal desde el principio al final. Y así, cuando lo anunciaba, nadie le hacía caso por considerar que eran solo opiniones de un payaso. Ahora, cuando el tiempo no permite volver atrás, se vuelve a insistir en que todo fueron opiniones de un payaso. Cuando creía que sí después siempre era no. Y yo, fiel aficionado a la acaricia de su música y a la sensibilidad de las letras de las canciones, solo puedo pensar en romper a llorar cantando la canción de la risa del dolor. Y aunque buscara una solución desde la noche hasta el sol, en el absurdo despertar sé que no estarás. Del mañana al ayer luego recordaré lo que nunca pudo ser. Volveré a despertar sin poderte olvidar. Ahora ya, irremisiblemente, nadie hará caso pues esto eran solo opiniones…de un equilibrista desequilibrado, de un ilusionista desilusionado, de un concertista tan desconcertado que escribía sus canciones en papel mojado.

Querido Manolo Tena, descansa en paz.